Sábado 1 de diciembre 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Nuestra angustia por sobrevivir

«Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán.
¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?». Mateo 6: 25, NVI

Existe un gran contraste entre lo material y lo espiritual, lo interno y lo externo, el vestido y el alimento. ¿Qué es más importante para usted? ¿Las cosas materiales o las espirituales? ¿Lo de dentro o lo de fuera?
El mundo en el cual vivimos provoca en nosotros gran desánimo. Estamos rodeados de maldad, odio, tristeza, injusticia, pérdida de valores… En nuestra sociedad, lo malo es bueno y lo bueno es malo, no tenemos sueños, ni fuerzas, ni ganas de vivir. La angustia bloquea nuestra mente y hace que nos encerremos en nosotros mismos. Sin embargo, es justo en este punto cuando Jesús nos dice que no nos angustiemos, pues lo más importante es esa vida que debemos salvar; la vida creada por Dios que costó la muerte de Cristo.
¿Por qué nos angustiamos si no podemos cambiar esta situación? El mundo aún preserva cosas buenas de la vida que podemos ver y disfrutar cuando buscamos a Dios, cuando él es nuestra ancla, nuestra seguridad. Pensemos en algo sencillo como los bellos lirios del campo; son parte de la hermosa creación de Dios. En lugar de perder el tiempo derramando lágrimas, levántese, busque a quien da sustento a esta vida, el origen de todo lo bello de este mundo. De Dios mana la vida, el sustento, el trabajo, la paz y la felicidad. Tengamos plena confianza en que el Señor es nuestra fuente, y que proveerá para nosotros lo necesario cada día. La angustia es desconfianza, y la fe, seguridad en Dios.
Digamos como el salmista: «Jehová es mi pastor, nada me faltará» (Salmo 23: 1). Porque la ansiedad atormenta y perturba el gozo en el Señor, la paz del espíritu, el sueño reparador e impide disfrutar de las bendiciones que recibimos de Dios. Sigamos el consejo de Pedro: «Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 Pedro 5: 7).
Que nuestra dependencia sea absolutamente de Dios; gracias a eso, podremos ver cómo nos provee de todo cuanto necesitamos.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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