Jueves 10 de agosto 2017 | Devoción Matutina para Damas | Un nido en las alturas

“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?” (Mat. 6:26).

Nuestra familia ha recibido numerosas demostraciones de que Dios se preocupa por nosotros. Nos gustan mucho las criaturas que Dios ha creado, aunque no tenemos ninguna en casa. Una vez, mi esposo tuvo la idea de comprar dos nidos para pájaros y colocarlos en el balcón de nuestro departamento. Me pregunté cómo un pájaro encontraría el nido en el noveno piso del edificio; además, tendría que pasar a través del mosquitero. Aun así, estuve de acuerdo en hacer la compra y acompañé a mi esposo a la tienda de mascotas. Allí compramos dos tipos de nidos: uno de paja y otro de madera. Con cuidado, mi esposo los colocó en la pared del balcón. Parecíamos científicos esperando el momento en que un ave entrara en nuestra área de observación y ocupara uno de los nidos.
Pasó un mes… dos meses… seis meses… ¡doce meses! Aunque esperamos pacientemente, ¡no vino ningún pájaro! ¿O habría venido cuando estábamos trabajando? Ni siquiera los fines de semana, cuando estábamos en casa todo el día, habíamos visto un visitante plumífero. Pensé que después de todo ese tiempo mi esposo sacaría los nidos; pero no lo hizo.
¡Qué sorpresa nos llevamos cuando, un día, apareció una pequeña ave con palitos en el pico! Se detuvo, miró a su alrededor y se dirigió al nido que eligió. Hizo esto una y otra vez. Tras la ventana había dos espectadores gozosos, observando cada movimiento. ¡Hubiésemos querido tener una cámara profesional para documentar este inesperado cambio! Se lo contamos a muchas personas, incluyendo a nuestra hija adulta; y todos quedaban atónitos.
Este episodio me hizo pensar en que no es apropiado abandonar un objetivo aunque su resultado parezca imposible. Confía en Dios. La perseverancia es una de las palabras que describe a un cristiano genuino. Una vida vivida con perseverancia nos recompensa con lecciones importantes: lecciones de la vida diaria, de otras personas y de la naturaleza. Recordar bendiciones pasadas nos dará fuerzas para el presente. El mismo Dios que nos proporcionó lo que necesitábamos en el pasado está con nosotros hoy.
En nuestro balcón, Dios proveyó dos nidos para el pajarito que necesitaba un hogar. ¿Cuáles son las necesidades que te han estado preocupando? ¿No tienes más valor que las aves?
Queila Toledo Diniz de Andrade

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR
Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2017

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