Miércoles 12 de julio 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | El secuestro

“Daniel se propuso no contaminarse” (Daniel 1:8).

Iban con la cabeza cubierta, chaquetas negras y guantes. Rodearon a mi amigo Jeff, lo tiraron al suelo y le pusieron una capucha. A empujones, lo arrastraron hasta el maletero de un auto y salieron a toda velocidad. Jeff se iba dando golpes contra el maletero cada vez que el auto giraba en una curva. Al fin, se detuvieron abruptamente. El maletero se abrió y Jeff fue conducido con dureza a un edificio. Subieron unas cuantas escaleras y entonces le quitaron la capucha. Delante de él estaban sus amigos y familiares, cantándole feliz cumpleaños con velitas y globos. Pensábamos que una manera de hacerlo sentir bien sería llevarlo a reflexionar que había cumplido un año más y todavía gozaba de su libertad.
El secuestro de Jeff no había sido real, pero el pobre Daniel no tuvo esa misma suerte cuando fue llevado al exilio. Sabemos de Daniel que era de familia real o de la nobleza, así que seguramente estaba acostumbrado a que cuidaran de él, no a caminar por el desierto hacia Babilonia, probablemente encadenado, recibiendo azotes, amordazado, con dolor de piernas y con lágrimas rodando por sus mejillas al acordarse de todo lo que había perdido. Había sido arrancado de su tierra, de sus familiares y amigos, y del Templo. Posiblemente había muerto bastante gente delante de sus ojos. Imagínate la tristeza y la desesperación que habrías sentido tú si fueras obligado a ir al exilio de esa forma tan traumática. Imagínate darte cuenta de que ese va ser tu destino el resto de tu vida. Tal vez desearías morir y perderías la esperanza. Sin embargo, cuando otros se rindieron, Daniel mostró renovadas energías, valor y fuerza de carácter, así como fe en Dios. Desde el comienzo decidió no contaminarse ni deshonrar a Dios, costara lo que costase. Oró, mantuvo su fe y, como resultado, al final de su vida era una leyenda viviente. Dios lo bendijo y dijo de él que era un hombre a quien amaba (Dan. 10:11). Este adolescente cautivo cambió la historia de toda una nación.
Cuando las cosas se ponen difíciles y te sientes tentado a rendirte, acuérdate de Daniel. En vez de permitir que el desaliento y la duda te derroten, vuélvete a Dios y pídele valor para superar la tristeza. Decide andar en sus caminos, sea cual fuere el costo.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017
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