¡Bendito sea el Señor, nuestro Dios y Salvador, que día tras día lleva nuestras cargas! Salmo 68:19.

Caminar es lindo, pero no con un peso en las espaldas. Si tú ya cargaste una mochila pesada, sabrás lo que eso significa. Nos cansamos rápidamente y ya queremos parar.
Si tenemos un problema, nuestra cabeza insiste en caerse hacia delante. Nuestros hombros nos pesan. Parece que cargamos mil kilos en las espaldas.
¿No es fantástico lo que aprendimos hoy, con nuestro versículo bíblico?
No necesitamos llevar nuestras cargas. Podemos entregarle a Dios el gran peso de los problemas; él cargará todo eso por nosotros. Eso quiere decir que Dios cuidará de nuestros problemas y nos sentiremos livianos, muy livianos.

Hablemos con Dios
Buen Dios, no puedo cargar mis problemas. Son muy pesados. Me siento muy feliz porque puedo confiarte mis pesados problemas. ¡Amén!

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