Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Juan 14:15

 ¿Cuál es la mayor evidencia de que una persona cree en Dios y lo ama? Que viva como Dios manda. Una cosa es decir «Creo en Dios» y otra, muy diferente, es vivirlo. Ya lo dijo claramente el Señor Jesús: «No todos los que me dicen: “Señor, Señor”, entrarán en el reino de los cielos, sino solamente los que hacen la voluntad de mi Padre celestial» (Mat. 7:21).

Si algo está claramente establecido en la Biblia es que hay una relación muy estrecha entre creer y hacer; es decir, entre el conocimiento y la conducta. Lo que yo creo de Dios tiene que influir en mi manera de vivir. Esto no debería ser difícil de entender. El problema se presenta cuando en la universidad y en los medios de comunicación se nos quiere vender la idea de que el conocimiento puede «ir» por un lado; y la conducta, por otro.

Si has estudiado o estudias en una universidad pública, ya sabes de qué estoy hablando. Los profesores presentan el contenido de sus clases como aquello que los estudiantes necesitan saber para aprobar la materia. Es decir, es un conocimiento totalmente divorciado de la vida y, más específicamente, de la moral. En ningún momento el estudiante percibe que eso que está escuchando de labios del profesor tiene que influir en su vida privada. Peor aún, en estas universidades no se espera que los profesores sean modelos de conducta. Lo que se espera es que conozcan bien lo que enseñan; lo que ellos hagan fuera del recinto universitario es su problema. Incluso puede darse el caso de un docente que enseñe la materia Ética de la Conducta y en su vida privada sea un pervertido.

Apreciado joven, estimada señorita, si crees en Dios, nunca olvides que el conocimiento es mucho más que la información. Lo que tú sabes debe influir en la manera cómo vives: cómo tratas a la gente, cómo te relacionas con tus amigos, cómo conduces tus negocios, etc. Si sabes que es malo engañar, robar, calumniar, etc. entonces no harás ninguna de estas cosas. Y no las harás porque sabes que son malas. Y porque el Dios en quien crees y a quien amas no hace ninguna de esas cosas.

Señor Jesús, que mi conducta hoy sea un fiel reflejo de lo que creo.

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