Los que me quieren matar, me ponen trampas… Salmo 38:12.

En los libros infantiles, a los lobos se los describe como feroces, hambrientos y malos.
Si alguien comenzara a leer una de esas historias diciendo: “Había una vez un lobo bueno…” comenzarías a desconfiar.
Con Satanás sucede lo mismo. Él es malo y no cambiará. Un día, se presentó delante de Eva como un ser bueno, incapaz de hacer daño alguno; estaba disfrazado de serpiente. Pero ¿fue realmente bueno? ¡No! Él solamente quería hacer pecar a Eva. Otro día, se apareció delante de Jesús como si fuera un ángel bueno, pero Jesús rápidamente vio que continuaba siendo
tan malo como siempre. SI te encontraras con un león suelto en la calle, aún cuando pareciera manso como un gatito, tú sabrías que estás en peligro.
Si algunas cosas que tú sabes que son malas te llegan a parecer buenitas de repente, desconfía. ¡No te dejes engañar!

Hablemos con Dios
Señor, por favor, cuídame con tus ángeles buenos y enséñame a detectar el peligro. ¡Amén!

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