No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. (Isaías 41:10)

 Tuve la oportunidad de educar a nuestro hijo en casa, y gocé al verlo convertirse en un joven consagrado y sensato. Como no estaba atado a un programa escolar rígido tuvimos la libertad de compartir muchas actividades como familia. Sin embargo, aquel tiempo tan especial concluyó antes de lo deseado.

Al entrar mi hijo a la escuela superior comprendí que era el momento de regresar al mundo laboral. Oré para que el Señor me ayudara a encontrar un empleo adecuado. Todo apuntó a la opción de manejar un autobús escolar. Tras pasar una entrevista comencé un intenso adiestramiento. Eran diez horas de actividades diarias durante toda una semana, incluyendo cinco pruebas para obtener la licencia de conductor y prácticas en los autobuses. Al final del programa todavía tenía dudas en cuanto a aceptar aquel empleo. Le pedí al Señor que me mostrara una salida, y mi Dios parecía decirme: «¡Sigue adelante!».

Llegó el día en que debía rendir mis últimos tres exámenes. Estaba muy nerviosa. Finalmente cometí un error que me descalificó. Me sentí desconsolada y fracasada. Hablé con el encargado y le dije: «Yo creo que este trabajo no es para mí. No me siento capaz de hacerlo».

Para mi sorpresa, él me dijo que debía tomar el examen una vez más. «Yo sé que tú puedes ser una buena conductora, tengo confianza en ti». Le respondí que le daría mi respuesta al final de la semana. Inmediatamente me puse en oración: «Señor, tengo esta decisión que tomar; ayúdame a encontrar otro trabajo antes del viernes. Un trabajo donde pueda estar tranquila». El fin de la semana llegó y no conseguí ninguna otra opción. En aquel momento entendí cuál era la voluntad de Dios y lo que debía hacer. Ese mismo día tomé una vez más el examen práctico. Lo aprobé y acepté la posición de conductora de autobuses escolares.

Pongamos todos nuestros esfuerzos, problemas y decisiones en las manos de aquel que todo lo sabe.

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