«Pido que Dios les ilumine la mente, para que sepan […] cuan grande y sin límites es su poder, el cual actúa en nosotros los creyentes. Este poder es el mismo que Dios mostró con tanta fuerza y potencia» (Efesios 1:18,19).

Hoy vamos a visitar nuevamente el lugar donde se reúne la gente fuerte. Estamos en el gimnasio, donde mujeres y hombres levantan pesas para fortalecerse. Mira cómo se inflan sus músculos. ¿Ves cómo se ejercitan en la máquina escaladora? Todos están trabajando fuertemente, ¿no es así? Quieren que sus cuerpos y sus corazones se fortalezcan.

El versículo de hoy habla de la persona más fuerte de todo el universo. Obviamente está hablando de Jesús. Jesús tiene un poder extraordinario para todos aquellos que creen en él. Tiene poder para ayudarnos a vencer el pecado. Tiene poder para vencer a Satanás. Y tiene poder para llevarnos al cielo a vivir con él para siempre, Jesús es realmente un ser muy poderoso.

Es importante que nosotros ejercitemos nuestro cuerpo físico para mantenernos fuertes. También debemos ejercitar nuestra mente para ser más inteligentes. Pero lo más importante de todo es tener el poder de Jesús en nosotros para derrotar a Satanás, y de esa manera poder ir al cielo con él. ¡Ese sí será un gran ejercicio!

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