La sabiduría necesaria, 18 de junio
He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
Mateo 10:16.
Cuando la manera de proceder de la gente no entra en conflicto con la ley de Dios, podéis conformaros a ella. Si los obreros
dejan de hacerlo, no solo estorbarán su propia obra, sino que pondrán obstáculos en el sendero de aquellos por quienes trabajan y
les impedirán aceptar la verdad. El domingo es la mejor oportunidad para los que tienen espíritu misionero de celebrar escuelas
dominicales y presentarse a la gente en la forma más sencilla posible, para hablarles del amor de Jesús por los pecadores y enseñarles
las Escrituras…
En la actualidad la observancia del domingo no es la prueba. Vendrá el tiempo cuando los hombres no solo prohibirán trabajar en
domingo, sino que tratarán de obligar a trabajar en sábado y apoyar la observancia del domingo o perder su libertad y su vida. Pero
ese tiempo todavía no ha llegado, pues la verdad debe ser presentada más plenamente a la gente como testimonio…
La luz que tengo es que los siervos de Dios debieran trabajar quedamente, para predicar las grandes y preciosas verdades de la [183]
Biblia: Cristo y Cristo crucificado, su amor e infinito sacrificio, mostrando que Cristo murió porque la ley de Dios es inmutable,
invariable, eterna…
El sábado debe ser enseñado decididamente, pero tened cuidado cómo tratáis con el ídolo llamado domingo. Una palabra es
suficiente para los sabios…
Abstenerse de trabajar en domingo no equivale a recibir la marca de la bestia, y donde esto promueva el interés de la obra, debiera
hacerse. No debiéramos ponernos en evidencia por trabajar en domingo…
Cuando los que oigan, y vean la luz acerca del sábado, se decidan por la verdad para guardar el día santo de Dios, surgirán
dificultades, porque se harán esfuerzos en contra de ellos para obligar a hombres y mujeres a violar la ley de Dios. Entonces deben
permanecer firmes para no violar esa ley, y si la oposición y la persecución continúan decididamente, escuchen las palabras de Cristo:
“Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra”. Mateo 10:23—The Review and Herald, 6 de abril de 1911.

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