La esencia del carácter moral, 2 de agosto
No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy
engrandecidos entre vosotros, conforme a nuestra regla. 2 Corintios 10:15.
Debéis manteneros alejados del terreno encantado de Satanás y no permitir que vuestras mentes sean apartadas de la fidelidad
a Dios. Mediante Cristo podéis y debéis ser felices y adquirir hábitos de dominio propio. Hasta vuestros pensamientos deben ser
sometidos a la voluntad de Dios y vuestros sentimientos al dominio de la razón y la religión. No os fue dada la imaginación para
que se le permitiera correr tumultuosamente y salirse con la suya, sin hacer ningún esfuerzo por refrenarla o disciplinarla. Si los
pensamientos son malos, los sentimientos serán malos; y los pensamientos y sentimientos combinados forman el carácter moral… Si
cedéis a vuestras impresiones y permitís que vuestros pensamientos vayan por un camino de suspicacia, duda y descontento, os
contaréis entre los más desgraciados de los mortales.—Mensajes para los Jóvenes, 90.
Querida hermana F; tiene usted una imaginación enfermiza; y deshonra a Dios al permitir que sus sentimientos ejerzan un
control completo sobre su razón y juicio. Posee una voluntad porfiada, determinada, la cual hace que la mente reaccione sobre el
cuerpo, desequilibrando la circulación y causando congestión en ciertos órganos; y usted está sacrificando la salud en el altar de sus
sentimientos.
Usted está cometiendo un error, el cual, si no lo corrige, terminará destruyendo no solo su propia felicidad. Se está causando
un verdadero daño, no solamente a usted misma, sino a todos los miembros de su familia… Si no tuviera ningún poder sobre
sus sentimientos, esto no sería pecado; pero no viene al caso rendirse de esa manera al enemigo. Es preciso que su voluntad sea [230]
santificada y subyugada en lugar de ser colocada en oposición a la de Dios…
El hombre ha sido colocado en un mundo de tristeza, preocupaciones y perplejidad. Está aquí para ser probado, como lo fueron
Adán y Eva, con el fin de que desarrolle un carácter correcto y que de la discordia y la confusión extraiga armonía. Tenemos mucho
que hacer que es esencial para nuestra felicidad y la de otros. Y hay mucho que disfrutar. Mediante Cristo somos puestos en conexión
con Dios. Sus bondades nos colocan bajo una obligación continua; debido a que no merecemos ninguno de sus favores, hemos de
agradecer hasta los más pequeños de ellos.—Testimonies for the Church 5:290, 291.

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