Sábado 2 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Lo que un cortocircuito me enseñó

“De madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó y salió de la ciudad para ir a orar a un lugar solitario” (Marcos 1:35).

¿Qué tienen en común un desaguadero, una regleta y una rana verde? Yo lo descubrí un día en que bajé al sótano tras una tormenta y observé un montón de charquitos que se habían formado con el agua que rebosaba del desaguadero. Creía haber desconectado todos los enchufes del sótano, de manera que no pensé en la electricidad mientras pisaba el agua. Lo que me sorprendió fue que, en uno de aquellos charcos, vi una ranita verde. De un salto, el animalito fue a caer sobre una regleta que estaba conectada a una computadora. Pensando que podría atraparla, me arrodillé y me abalancé a lo loco sobre la regleta, listo para capturar aquella rana. Al instante sentí una increíble sacudida y mi cuerpo empezó a convulsionar por la descarga eléctrica. La rana, atrapada entre mis manos, se orinó (probablemente de miedo) y gritó como un bebé (¿sabías que las ranas gritan como bebés cuando tienen miedo?). Sufrió conmigo las terribles convulsiones que producen 110 voltios. En cuestión de segundos, salí disparado hacia atrás, y la ranita y yo nos miramos hasta que, finalmente, ella saltó para esconderse debajo de una pila de cajas y salvar así su vida. Fue entonces cuando me di cuenta de que la regleta había quedado conectada al enchufe, creando un circuito entre la húmeda y traumatizada rana y yo.
Todos sabemos que si un cable no está conectado a una fuente de electricidad, la energía no circula a través de él. De igual manera, si nosotros no estamos conectados a una fuente de poder, no hay poder en nuestras vidas. Jesús lo sabía y, por eso, antes del amanecer, buscaba un lugar tranquilo para orar. Sus días requerían toneladas de poder para hacer milagros, sanar enfermos, resucitar muertos y llevar salvación. Jesús no podía permitirse “estar desconectado”. Necesitaba la conexión con su Padre a fin de que el poder de Dios fluyera a través de él y pudiera así transmitirlo a los demás.
¿Y tú? ¿Fluye el poder de Dios a través de ti o estás desconectado de él? Si es así, busca hoy un momento especial para conectarte de nuevo con Dios. Y recibirás poder.
GH y MH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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