Domingo 20 de agosto 2017 | Devoción Matutina para Menores | Jesús: la buena semilla

“Así como nacen las plantas de la tierra y brotan los retoños en un jardín, así hará el Señor que brote su victoria y que todas las naciones entonen cantos de alabanza” (Isa. 61:11).

A ver, ¿cuánto sabes sobre semillas? Pregunta difícil, ¿verdad? Es que existen muchas clases distintas de semillas: encapsuladas, en tiras, revestidas, crudas, pregerminadas, con cáscara y sin cáscara, híbridas, filamentosas, espinosas, en forma de hélice… Algunas son difíciles de conseguir, porque las plantas no florecen a menudo. Otras se consiguen fácilmente, se compran en un vivero y ya está.
A ver, otra pregunta: ¿sabes cuál es la semilla más grande del mundo? Es la del coco de mar, conocida por su nombre científico como Lodoicea maldivica. Asómbrate: puede llegar a pesar hasta veinte kilos. ¿Qué te parece? Esta semilla tan grande no aparece en la Biblia, porque en las tierras bíblicas no se da. La semilla más famosa de la Biblia es la semilla de mostaza, y, curiosamente, es una de las semillas más pequeñas que existen en todo el mundo.
Sigamos hablando de semillas. Te diré que algunas semillas, como las de arroz o de trigo, son el principal alimento de millones de personas. Las plantas que nacen de semillas brotan de distintas maneras. Por ejemplo, las papas son tallos subterráneos llamados tubérculos, empleados por las plantas para almacenar alimento. Otras plantas como, por ejemplo, los lirios y las cebollas, tienen bulbos subterráneos que en realidad son tallos cortos, envueltos en hojas carnosas, dentro de las cuales las plantas almacenan su alimento. La fresa, o frutilla, tiene tallos horizontales que se extienden por la superficie del terreno, echan raíces nuevas y forman nuevas plantas.
De las semillas aprendemos una gran lección: así como cada plantita tiene su manera de brotar muy particular, de cada ser humano también brotarán frutos de acuerdo con la semilla que haya sembrado en su corazón. Hay semillas que producen plantas buenas, y semillas que producen plantas malas. Solo aprendiendo de la vida de Jesús y poniendo en práctica lo que él nos enseñó, podemos estar seguros de que de nosotros brotarán buenos frutos. Esa es la garantía de que en nuestro corazón se ha plantado la buena semilla. Esa semilla es Jesús.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

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