Miércoles 20 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Perdió el concurso de imitación de si mismo

“Todos hablaban bien de Jesús y estaban admirados de las cosas tan bellas que decía.
Se preguntaban: ‘¿No es este el hijo de José?’ […] Y siguió diciendo: ‘Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra'” (Lucas 4:22-24).

La “chaplinitis” arrasó en los Estados Unidos en 1915. El popular cómico Charlie Chaplin se había hecho célebre en pocos años, y pronto empezaron a realizarse concursos de imitación por todas partes. Al igual que hoy en día hay imitadores de Michael Jackson, en aquellos concursos se imitaba a Chaplin. El objetivo era ver quién copiaba mejor a su personaje más característico, el vagabundo, con su clásico sombrero de bombín, su bastón y su original caminar. Uno de esos concursos se llevó a cabo en San Francisco, cuando la popularidad de Chaplin estaba en pleno apogeo. Para divertirse, el propio Charlie Chaplin acudió a concursar. Obviamente, el hombre que había creado el personaje era el favorito para ganar. Sin la menor dificultad, realizó su clásico movimiento de pies tal y como se veía en sus películas. ¿Te puedes creer que, incluso antes de llegar a la ronda final, fue eliminado por los jueces por no ser lo bastante realista? En unas declaraciones que realizó a un reportero tras el concurso, Chaplin dijo que se había visto “tentado a dar lecciones a los concursantes de cómo camina Chaplin, por compasión”.
Jesús tuvo una experiencia similar cuando regresó a su ciudad natal de Nazaret después de recorrer ciudades y pueblos durante casi un año. Había estado predicando, enseñando y sanando enfermos dondequiera que iba; pero cuando llegó a su tierra, la gente decía: “¿No es ese el hijo de José? ¿Quién se cree que es?” La gente no se daba cuenta de quién era realmente porque lo habían visto crecer. Había reparado sus muebles en el taller de carpintería. Exigían que hiciera milagros como prueba y, finalmente, Jesús se vio obligado a marcharse cuando trataron de arrojarlo por un precipicio.
Creer que Jesús es quien dice ser es cuestión de fe; sin embargo, a veces, lo confundimos con algo que no es. Por ahí nos parece que fue un crítico despiadado o un cobarde sin carácter que no quiso defenderse. Pero él es lo que dice ser; nuestro Creador y Salvador. SI tienes ideas equivocadas de Jesús, te animo a conocerlo mejor. Es mucho más de lo que a veces la gente piensa.
GH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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