«Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona» (Colosenses 4:6, BLA).

 Hoy hemos llegado nuevamente a la salina. Comenzando el año hablamos de la sal y ahora volvemos a hablar de ella casi finalizando el año. La sal era usada para diferentes cosas en los tiempos bíblicos, como por ejemplo, para conservar alimentos, separar la carne del pellejo de los animales y sazonar la comida.

Cuando la gente la usa para la comida que echarle la cantidad justa. Demasiada sal hace que la comida sepa fatal, y muy poca hace que no sepa a nada. La cantidad exacta hace que la comida sepa mucho mejor

El versículo de hoy habla de echarle «sal» a las palabras. Lo que esto significa es que cuando hablas con los demás de manera amigable y respetuosa ellos te escuchan. Te escuchan porque saben que les estás dando importancia. Cuando Dios te dé la oportunidad de hablarles a otros de Jesús lo ideal es que te escuchen. Así que pon un poco de sal en tus palabras y trata amablemente a los demás. Entonces, háblales de Jesús

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