Miércoles 21 de noviembre 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | Compañeros de oración

Todos ellos se reunían siempre para orar» (Hechos 1: 14).

Cuando piensas en las personas que participan en el ministerio de la oración de tu iglesia, ¿a quién imaginas? Quizás la idea que tienes de los guerreros de la oración es la de unas dulces viudas de pelo blanco con la espalda encorvada, de las que llevan vestidos de flores y medias gruesas por la rodilla; mujeres calladas que durante cincuenta años se han pasado la tarde de los viernes cocinando.
De hecho, posiblemente haya algunas guerreras de la oración que se correspondan con esa descripción. Sin embargo, orar no es algo sólo para personas así; es una de las cosas con más poder y cargadas de acción que puedas hacer. No dejes que esas ancianitas sean las únicas que lo experimenten. Comienza a elevar grandes oraciones llenas de fe y observa cómo actúa el Señor. Únete a las filas de los guerreros de la oración, y la manera en la cual ves a Dios y la vida cambiará para siempre.
Nunca se es demasiado joven para tener un compañero de oración. Piensa en alguien, un amigo o una persona de la iglesia, con quien te sientas cómodo hablando y pregúntale si le gustaría que oraran juntos de manera regular. Pueden establecer un día o una hora, por ejemplo, cada lunes después de la escuela, para juntarse, hablar y orar acerca de lo que está sucediendo en sus vidas. Probablemente al principio les resulte un poco incómodo, pero cuanto más lo hagan, mejor se sentirán y más conscientes serán de que Dios está escuchando y respondiendo sus oraciones.
La Biblia dice que hay poder sanador cuando compartimos nuestras luchas con alguien y oramos acerca de ello juntos: «Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros para ser sanados. La oración fervorosa del justo tiene mucho poder» (Santiago 5: 16). ¿Has leído bien? Dios promete que cuando oramos con otros, ¡esa oración tiene poder! Jesús hizo una promesa similar cuando dijo: «Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mateo 18: 20). No pierdas la oportunidad de ver a Dios hacer cosas increíbles en tu vida. Busca a alguien con quien orar y descubre el poder para cambiar vidas que tiene la oración.

Ponlo en práctica: Pide a un amigo que sea tu compañero de oración y busquen un momento, incluso aunque sea una vez al mes, para compartir cosas de sus vidas y orar el uno por el otro. Aunque al principio no te sientas cómodo con la idea, ¡no te pierdas esta oportunidad!

Ponlo en oración: Pide al Señor que te conduzca hasta una persona en la que puedas confiar para que sea tu compañero de oración.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y ENTONCES…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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