Martes 22 de agosto 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Casi me agarras, Philip

“No se preocupen ustedes por lo que han de decir o cómo han de decirlo, porque cuando les llegue el momento de hablar, Dios les dará las palabras.
Pues no serán ustedes quienes hablen, sino que el Espíritu de su Padre hablará por ustedes” (Mateo 10:19,20).

“¿Por qué deberíamos interesarnos en Jesús? -gritó Philip desde la parte de atrás de mi salón de clases-. No es mejor que cualquier otro dios al que podamos servir, como Buda o Mahoma, por ejemplo. No hay ninguna buena razón para ser cristiano”. Todas las miradas se volvieron hacía mí y un asombroso silencio se apoderó de la clase. Todos esperaban escuchar mi respuesta a ese ataque frontal a Jesús y al cristianismo. Philip era conocido por sus arrebatos de sarcasmo y, algunas veces, cuando él levantaba la mano, yo esperaba lo peor. Pero ese fue el más difícil de sus comentarios. ¿Debía yo defenderme a capa y espada con una buena explicación? Sonreí para transmitir a la clase que estaba tranquila y preparada para la respuesta, pero por dentro estaba rogándole a Dios: ” ¡Por favor, Señor, no sé qué decir! Es tu nombre el que está en juego, no el mío, ¡necesito una respuesta!”
Pasaron unos incómodos diez segundos. Sabía que tenía que decir algo, así que abrí la boca para hablar, aunque aún no tenía ni idea de qué iba a decir. Y cuando abrí la boca, un extraño pensamiento que nunca antes había considerado estaba allí, listo, en la punta de mi lengua. “¿Puedes darme la fecha exacta, Philip, en que Mahoma murió para salvar a su pueblo? ¿Quién me puede decir cuándo fue crucificado Buda para liberarnos del pecado?”
El verdadero milagro ocurrió después de mi pregunta. Philip se quedó en silencio y más tarde me dijo por qué. Era porque yo había dicho la razón exacta por la que necesitamos a Jesús, lo único que lo hace diferente de los demás dioses: él murió para salvarnos. Ningún otro ha hecho eso. Dios me había dado las palabras que no habría podido preparar ni con un mes de anticipación.
En Mateo 10, Jesús prometió ayudar a sus discípulos cuando los enviara a predicar, y su promesa sigue en pie para nosotros. ¿Te preocupa tener que defender a Dios o ser juzgado por tu fe? Pues no te preocupes. Él te promete que, cuando llegue el momento, el Espíritu te inspirará. Así que confía en que te dará las palabras que debas pronunciar, y habla de él cada vez que tengas la oportunidad.
MH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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