Miércoles 23 de agosto 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | La parábola mas espeluznante que Jesús contó

“Entonces [el espíritu maligno] dijo: ‘Regresaré a mi casa, de donde salí’. Cuando regresa, encuentra a ese hombre como una casa desocupada, barrida y arreglada” (Mateo 12:44).

Uno puede pensar que echar veneno en casa mantiene a las hormigas alejadas, pero no es así. Mis amigos Sean y Helen lo descubrieron durante su reciente invasión de hormigas. Algo en el veneno huele a comida para atraerlas, pero no solo las atrae, sino que también las mantiene en casa. Sean pensó que se estaba librando de miles de hormigas para siempre y lo que hizo fue atraerlas.
Esa invasión de hormigas -que duró semanas- me recuerda a la parábola de Jesús sobre los espíritus malignos, una de las más inquietantes parábolas que contó. Comienza diciendo que, cuando un espíritu maligno sale de una persona, va por ahí en busca de un lugar para descansar pero, al no encontrar lugar, el espíritu decide volver a la “casa” (persona) que había dejado. Cuando llega allí, la encuentra desocupada, barrida y arreglada. Y no vuelve solo, sino con siete espíritus más. El resultado final es mucho más terrible que el primero. Es aterrador, ¿no crees?
Pensemos en la “casa” desocupada. ¿Acaso es malo limpiar y poner todo en orden? Claro que no. El problema es el vacío. El espíritu maligno es echado fuera, pero nadie ocupa su lugar. Ahora, ¿qué tiene que ver esto con quienes no creemos estar poseídos? Sencillo. ¿Alguna vez te has preguntado por qué te es tan difícil vencer tus pecados? ¿Alguna vez te has sentido frustrado con lo difícil que es limpiar tu vida y mantener los malos hábitos fuera de tu “casa”? Lo que Jesús está queriendo enseñar es que podemos intentar todo lo que queramos para limpiar nuestras vidas y purificarnos del pecado pero, si Alguien más no ocupa ese lugar en nuestro corazón, seguimos estando vacíos y, por lo tanto, las puertas siguen abiertas al pecado. El objetivo no es barrer el piso para limpiar nuestra propia vida, sino tener al Salvador morando en nuestra “casa”.
¿Cómo se encuentra tu “casa”, es decir, tu corazón? ¿Está limpia o desordenada, vacía o llena? ¿Quién está viviendo en ti? Es hora de invitar a Jesús para que se quede.
MH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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