JovenesNo sigan las prácticas de las naciones que voy a arrojar de la presencia de ustedes, porque ellos cometieron todos esos actos, y me fueron repugnantes. (Levítico 20:23).

El faraón Tutankamón es una estrella de la “jetset” arqueológica. Su tumba es la única que, en 1922, se halló intacta, con más de cinco mil utensilios de oro puro. Fue un hallazgo arqueológico sensacional. Su máscara mortuoria lo muestra apuesto y juvenil. Durante mucho tiempo las relaciones familiares de Tutankamón fueron un misterio. Se creía que su padre era el faraón hereje Amenhotep IV, que cambió su nombre por Akenatón. El descubrimiento de la momia de Akenatón en 1907 y el examen de ácido desoxirribonucleico (ADN) que se le practicó hace poco permitieron certificar que, en efecto, era el padre de Tutankamón.

Pero ¿quién fue su madre? ¿La bellísima reina Nefertiti, o Kiya, la otra bellísima esposa de Akenatón? Para dilucidar este misterio se analizó el ADN de Tutankamón. El método usado constituye una verdadera epopeya de la ciencia. Pero el análisis del ADN no aclaró sino que ahondó el misterio. Ni Nefertiti ni Kiya eran la madre de Tutankamón. ¿Quién fue entonces la progenitora del famoso faraón? En la misma tumba de Amenhotep III, donde se encontraron las momias de Akenatón y sus dos esposas, se hallaron dos misteriosas momias clasificadas como la “Vieja Dama” y la “Dama Joven”.

El análisis demostró que eran dos de las cinco hijas de Amenhotep III, o sea, hermanas de Akenatón. El ADN demostró que la “Dama Joven” era hermana de padre y madre de Akenatón. Es decir, este se casó con su hermana y tuvo con ella a Tutankamón. El incesto era práctica común entre la realeza egipcia. La Biblia dice que lo era entre todas las naciones cananeas. ¿Por qué le parecía tan abominable el incesto a Dios? Probablemente por lo que dice el doctor Zahi Hawass, director del famoso estudio de Tutankamón, en un artículo publicado en la edición de septiembre de 2010 de National Geographic: “Como descendencia de la unión entre dos hermanos, [Tutankamón] debe haber tenido un pie torcido congénito que hacía del acto de andar algo doloroso y difícil. […] La endogamia debió haberle impedido tener hijos con su esposa que, probablemente, era su media hermana”.

La humanidad no aprende. No todo lo que aprueba la mayoría agrada a Dios. ¿Tú crees que de verdad la senda que recorres es la correcta? Ciertas acciones te pueden parecer descabelladas al principio, pero la presión de grupo y el hecho de que “todos lo hacen”, provoca que pierdan fuerza en tu mente. Si no tienes cuidado, puedes llegar a hacer cosas que nunca hubieras pensado.

Meditaciones Matinales Jóvenes 2013

¿Sabías que…?

Por: Félix H. Cortez

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