Viernes 23 de noviembre 2018 | Devoción Matutina para Adultos | Josué, el hombre fuerte de Dios

«Entonces Dios le ordenó a Moisés: “Llama a Josué, que es un hombre valiente y me obedece; llévalo ante el sacerdote Eleazar y ante todo el pueblo, y en presencia de ellos pon tus manos sobre su cabeza[…].” Y Moisés hizo todo esto, tal como Dios se lo había mandado». Números 27: 18, 23, TLA

Cuando Dios llamó a Josué para que ocupara el lugar de Moisés, lo hizo por su humildad, valentía y esfuerzo. Había sido siervo de Moisés y tuvo el privilegio de estar en el monte Sinaí, cerca de la presencia de Dios. Había muchos hombres que bien podían haber ocupado su lugar, pero el Señor conocía el camino que llevaría el pueblo, sus desafíos y los obstáculos que tendría que afrontar. Vio en Josué un corazón dispuesto; lo usó y cumplió en él el propósito de llevar al pueblo hasta Canaán. Tanto Moisés como Josué conquistaron territorios, pero en aquel tiempo, se necesitaba mucha valentía y esfuerzo para limpiar la tierra de los pueblos paganos. En Josué habitaba el Espíritu de Dios y parte de la dignidad de Moisés le fue transferida por orden del Señor (Números 27: 20). Además, estaba lleno del espíritu de sabiduría, pues Moisés había puesto sus manos sobre él (Deuteronomio 34: 9).
El esfuerzo y la valentía son cualidades importantes en la vida del cristiano; la pereza y la cobardía no ayudan a lograr nada para el reino de Dios. El vencedor heredará todas las cosas, pero los cobardes e incrédulos tendrán su parte en el lago de fuego en el juicio final (Apocalipsis 21:7, 8). «Nadie que mire atrás después de poner la mano en el arado es apto para el reino de Dios» (Lucas 9:62, NVI). Por eso, Josué debía manifestar sencillez y entrega para cumplir una misión importante y de riesgo. Cuando Jehová nos rescata, no debemos escondernos en un rincón, sino unirnos al ser más grande del universo.
Se necesitan esfuerzo y valor para conquistarnos a nosotros mismos, cambiar un hábito, ser transformados, seguir a Cristo y dejar el mundo atrás. Dios no nos dio espíritu de cobardía sino de poder, para enfrentar al enemigo y vencer a las tinieblas gracias a Cristo. Que Dios nos dé su Espíritu, como lo hizo con Josué, y con esfuerzo y valor nos preparemos para la Canaán celestial.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2018
FUENTES DE VIDA
David Javier Pérez
Lecturas devocionales para Adultos 2018

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