Sábado 23 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | El hombre que pisó la luna

“Un hombre le dijo a Jesús: ‘Señor, deseo seguirte a dondequiera que vayas’. Jesús le contestó: ‘Las zorras tienen cuevas y las aves tienen nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza’ (Lucas 9:57, 58).

Recuerdo lo impaciente que estaba, allí de pie, en la fila, con mi atesorado libro La Luna y más allá bajo el brazo. Era lo más cerca que llegaría a estar del astronauta James Irwin, ¡un hombre que había caminado sobre la Luna! Ya me habían cautivado su discurso y sus fotografías, cuando el director de la escuela anunció que el Sr. Irwin firmaría autógrafos tras la conferencia que acababa de dar. Me quedé de pie, observando cómo los demás buscaban algo para que se lo firmara, pero yo ya estaba preparado. Tenía un libro con una foto del módulo lunar y de Irwin; estaba listo y esperando. Cuando por fin llegó mi turno, me sonrió mientras le entregaba el libro. Después de que me lo firmó, me hizo un gesto para que pasara al otro lado de la mesa y entregué mi cámara a alguien para que nos tomara una fotografía. Allí estaba yo, inmortalizado junto a un hombre que había estado donde yo nunca estaría, ¡era lo más cerca que iba a estar de una celebridad!
La forma de ver a las celebridades era similar en los días de Jesús. La gente acudía a él por lo que habían oído decir de él. El versículo de hoy refleja una de esas ocasiones en las que seguidores incondicionales gritaban: “¡Te seguiremos dondequiera que vayas!”; sin embargo, Jesús rechazaba la popularidad. Al principio parece que solo está utilizando imágenes de la naturaleza para dar a entender que él no tiene un lugar en el cual quedarse; pero, en aquella época, la frase “las aves del cielo” se utilizaba para referirse a los gentiles y a los romanos que se habían apoderado del país. Asimismo, “zorro” es un término que muchos atribuían al rey Herodes, puesto como gobernante por las autoridades romanas. Lo que Jesús estaba realmente diciéndole al hombre que se dirigió a él era que, si deseaba seguirlo, tenía que estar preparado para enfrentarse a los romanos, porque él estaba destinado a ser un proscrito.
¿Por qué sigues a Jesús? ¿Por iniciativa propia o porque es lo que se espera de ti? Seguir a Jesús no siempre es seguro, pero es una aventura que merece la pena.
GH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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