Domingo 25 de junio 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Alguien que limpia tu suciedad

“Como una madre consuela a su hijo, así los consolaré yo a ustedes” (Isaías 66:13)

¿Qué cosas te hacían llorar de niño? ¿Las arañas? ¿Las nalgadas? Tal vez, cuando lees el versículo de arriba, vienen a tu mente las imágenes de tu mamá cargándote en su regazo después de haberte raspado las rodillas o de que en primer grado te llamaran “cabeza de popó”. Cuando te lastimabas, no había nadie que pudiera curarte mejor que tu mamá. Yo solía pensar en las cálidas palabras y las suaves caricias de mamá mientras me secaba las lágrimas con una toallita. Pero ahora ya no es así. Ahora tengo hijos; y cuando leo “como una madre consuela a su hijo, así los consolaré yo a ustedes”, pienso en mi pequeño de dos años gritando y escupiéndome a la cara. Pienso en él tratando de salir de ese húmedo y fangoso hueco donde siempre se cae. También pienso en mi bebé rasguñándome el cuello con sus uñas afiladas, mientras llora como un animal salvaje a las tres de la mañana. A veces, también está vomitado, o mojado, o tiene fiebre en plena noche. ¡Eso es ser una madre consoladora en la vida real!
La escena ya no es tan atractiva, pero hace que me guste aún más la imagen de Dios presentada en la Biblia. Una cosa es pensar en Dios cargando a un niño lloroso sobre sus rodillas y limpiando con suavidad las lágrimas de sus ojos; y otra cosa es cuando reaccionamos pateando, gritando, escupiendo, golpeando cualquier cosa que esté al alcance de nuestras manos… A veces, estamos tan enojados que lo insultaríamos a Dios en la cara si pudiéramos. Es durante esos momentos que resulta fabuloso pensar en él, reconfortándonos, sentándonos sobre sus piernas y manteniéndonos en sus brazos, incluso cuando estamos luchando contra él. Dios no solamente desea consolarnos cuando estamos llorando, sino que también está listo para hacerlo cuando gritamos como salvajes, cuando somos groseros o desordenados. ¡Me gusta eso! Yo respeto a Dios porque ve más allá de mis berrinches.
Hoy, recuerda que Dios no le produce rechazo limpiar tu suciedad. Si tiene que aparecer en los momentos más desagradables de tu vida para consolarte, ¡lo hará! No importa cuán caótica sea la situación. Él hará lo que sea para consolarte; prueba de ello es su muerte en la cruz. Si lo hizo entonces, no dudes de su amor ahora. MH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017
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