Lunes 25 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Jóvenes | Hasta los confines de lo tierra

“Por lo tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones” (Mateo 28:79, NTV).

Recién graduado como médico, el 25 de septiembre de 1908, el Dr. Riley Russell y su esposa, Theresa, llegaban a Sunam, Corea, a donde habían sido enviados como misioneros. Cuando se supo que el misionero que llegaba era médico, gran cantidad de pacientes ya lo esperaba apenas descendió del tren.
Riley había estudiado en el Colegio Battle Creek y en el Colegio Médico Misionero, y se diplomó como enfermero por el Sanatorio Battle Creek, en 1902. Después de trabajar en los sanatorios de Battle Creek y Washington, estudió Medicina, y en 1908 se recibió de médico en la Universidad George Washington.
Durante esos años, Elena de White enfatizaba la necesidad de contar con profesionales en el área de la salud, dada la importancia de este mensaje como brazo derecho del evangelio, y de enviar misioneros al mundo, como parte de la misión adventista. Riley escuchó el llamado de Elena de White pero, especialmente, el de Dios. Se preparó como médico, para luego partir hacia un continente lejano, con una cultura totalmente diferente, a fin de llevar alivio físico y espiritual.
En Corea, los Russell fundaron un dispensario, que luego sería una clínica y, después de que regresaron a Estados Unidos en 1922, un hospital. Lamentablemente, los japoneses tomaron el hospital durante la Segunda Guerra Mundial, y jamás fue devuelto a la Iglesia Adventista.
Además de la obra médico misionera, Riley supervisó la escuela misionera para niños durante dos años. Por su trabajo pionero y profunda inclinación misionera, fue ordenado al ministerio en 1910. Tras casi quince años de trabajo allí, regresó a Estados Unidos en 1922, para trabajar en el Sanatorio Glendale, en California.
Más de cien años después de que Riley se atreviera a adentrarse en tierras desconocidas para llevar el evangelio, permanece la necesidad de hombres y de mujeres capacitados, profesionales, que deseen dedicarse a predicar el evangelio a través de sus dones. El Servicio Voluntario Adventista es un programa oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, destinado a poner a disposición, de forma organizada, oportunidades de servicio voluntario temporario para jóvenes y adultos, estudiantes y profesionales, en regiones necesitadas del mundo, apoyando a la Iglesia en la proclamación del evangelio. “Con semejante ejército de obreros como el que nuestros jóvenes, bien preparados, podrían proveer, ¡cuán pronto se proclamaría a todo el mundo el mensaje de un Salvador crucificado, resucitado y próximo a venir!” (Elena de White, La educación, p. 271).
¿Te atreverás a ir? MB

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2017
UN DÍA HISTÓRICO
Pablo Ale – Marcos Blanco
Lecturas devocionales para Jóvenes 2017

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