Lunes 25 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Menores | Agua estancada

“Mi enseñanza caerá como la lluvia, mi discurso será como el rocío, como llovizna sobre la hierba, como gotas de agua sobre el pasto” (Deut. 32:2).

¿Te has fijado alguna vez en lo mal que huelen los lugares donde hay agua estancada? Quizá te preguntes por qué huele así, si normalmente donde hay agua huele muy bien. Sucede porque no es lo mismo el agua corriente que el agua estancada.
Cuando el agua queda atrapada y quieta en la superficie del terreno, decimos que está estancada. El agua puede estancarse por varias razones, normalmente porque el suelo está ya tan saturado de agua que no puede absorber más, entonces la que está por encima, simplemente, queda sin moverse. También puede suceder porque se acumula en una superficie donde no hay desnivel, por lo que no puede escurrir hacia ninguna parte. Cuando el agua se estanca, los microorganismos que viven en ella van acabando con el oxígeno, porque lo necesitan para respirar. Si el oxígeno se acaba, solo quedan en el agua los microorganismos capaces de vivir sin oxígeno, alimentándose de sustancias como sulfuras, metanos o hidrógeno, que ellos mismos producen al respirar. Son esas sustancias las que sueltan ese olor a podrido. Esos gases se dispersan, produciendo esa apestosidad tan desagradable. En el agua corriente, en movimiento, no se produce desprendimiento de gases malolientes.
Nuestra vida espiritual también corre el peligro de estancarse. A veces estamos tan “saturados’tíe las cosas de este mundo, como la música, el cine, los videojuegos, el deporte o las revistas, que ya no podemos absorber las verdades de la Palabra de Dios. Quedamos “atrapados’én una red difícil de romper. Pero puede romperse. ¿Cómo? Si bebemos diariamente de la “corriente de lluvia”que Dios nos da en la Biblia. La Biblia y la oración son lo que nos da oxígeno espiritual.
Cuando nos estancamos espiritualmente, somos algo así como un poco apestosos, porque decimos ser cristianos pero Cristo no se refleja en nada de lo que hacemos. Si quieres ser un agua viva, que corra para beneficio tuyo y de los demás, no dejes de ser activo en las cosas de Dios. Pide a Jesús que haga de ti un agua viva espiritualmente.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

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