Sábado 26 de agosto 2017 | Devoción Matutina para Menores | Aprende a estornudar

“¿No saben ustedes que su cuerpo es templo del Espíritu Santo […] que ustedes no son sus propios dueños, porque Dios los ha comprado? Por eso deben honrar a Dios en el cuerpo” (1 Cor. 6:19, 20).

¿Has estornudado alguna vez con los ojos abiertos? Dicen que eso es imposible, que siempre los cerramos para estornudar. Pero estoy segura de que sí has estornudado muchas veces. Todos lo hacemos. No hay nadie que pueda pasar por el mundo sin haber estornudado nunca. ¿Por qué? Porque el estornudo es un mecanismo de defensa de nuestro organismo, para protegernos de algo dañino.
Cuando estornudamos, eliminamos partículas que obstruyen nuestros orificios nasales, tales como polvo, humo, polen… Es como si nuestro cerebro enviara un mensaje: “¡Arrójalo fuera ya mismo, o causara problemas cuando llegue al interior del cuerpo!”. Y así es como las vías respiratorias, por orden del cerebro, nos hacen soltar ese gran chorro de aire por la nariz: ¡Aaaacccchhíííssss! También estornudamos cuando tenemos alergia a ciertos elementos del medio ambiente. El primer estornudo nos alerta de que hemos de salir de donde estamos inmediatamente, o la cosa irá a peor. A veces estornudamos porque estamos acatarrados. Ese es el momento de ir al médico.
¿Te imaginas que tu cuerpo “estornudara”cada vez que le introduces algo que le hace daño? Pero no funciona así. Para eso, Jesús te ha dado un cerebro. Nuestro cuerpo no estornuda si fumamos, pero no por eso fumar es bueno. Jesús nos da el cerebro para razonar y pensar: “Si fumar provoca cáncer y además no me aporta nada que mi organismo necesite, NO voy a fumar”. No estornudamos por probar la droga, porque para eso Jesús nos da el cerebro. “Si la droga me destruye y además produce adicción, no voy a consumirla”, espera Jesús que pienses. Tu cuerpo no estornuda porque comas muchos plátanos, o bananas, pero Jesús te ha dado un cerebro para que decidas cuántos comer. El plátano en sí no es malo, pero si en el día de hoy te comes cincuenta seguidos, te aseguro un buen dolor de barriga.
Tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, entonces, cuídalo bien, porque Jesús te ha confiado a ti esa tarea. Él no estornudará por ti.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2017
¡SALTA!
Patricia Navarro
Lecturas Devocionales para niños 2017

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