Lunes 26 de noviembre 2018 | Devoción Matutina para Adolescentes | ¿Qué hay de malo en ser un empollón?

«Pero el Señor le dijo: “No te fijes en su apariencia ni en su elevada estatura, pues yo lo he rechazado. No se trata de lo que el hombre ve: pues el hombre se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”» (1 Samuel 16: 7).

En la escuela secundaria donde estudié, el que eligieran a una muchacha como reina de bienvenida del equipo de fútbol americano era algo muy importante. Las pocas afortunadas a quienes elegían para ser las encargadas de la bienvenida llevaban coronas y salían al campo escoltadas por los jugadores del equipo en el gran partido de bienvenida.
Lo que te voy a confesar a continuación necesito que quede entre tú y yo. Me cuesta admitirlo, pero ahí voy: en la secundaria yo era una nerd, una estudiante tímida que sacaba notas excelentes, que no tenía ropa de moda, auto ni buenas habilidades sociales. Me pasaba la noche con la nariz metida entre los libros y los chicos solo me llamaban cuando necesitaban ayuda en geometría.
Ahora que conoces el trasfondo de la historia, te cuento. Un día, durante mi último año antes de la universidad, estaba sentada en clase de trigonometría cuando el director se dirigió a nosotros por la megafonía para anunciar a la reina de bienvenida de ese año. El equipo de fútbol americano había votado, y toda la escuela dejó de hacer lo que estaba haciendo para escuchar las grandes noticias; todos menos yo, que seguía inmersa en la trigonometría. Las animadoras populares de clase se pusieron visiblemente nerviosas, esperando escuchar sus nombres, pero de repente, el director pronunció mi nombre por el micrófono. Todos se mostraron confundidos, pero empezaron a decir: «¡Heather, ha dicho tu nombre!». En silencio, levanté la cabeza y miré a la otra chica de clase que también se llamaba Heather, y dije: «Estoy segura de que se refería a ti». Al fin y al cabo, era una animadora estilosa, adinerada, atlética y popular. Pero como si de una película de Disney se tratara, resultó que no se refería a ella; me habían elegido a mí.
Uno de los jugadores del equipo me dijo más tarde que todos me habían votado porque yo era «real» y no una falsa. Les gustó que fuera simplemente yo misma.
No caigas en el error de pensar que tienes que ser algo que no eres. Dios te ha diseñado de manera única y especial y, como esos jugadores de fútbol americano, el Señor te ama cuando eres tal y como te ha creado, con todas tus rarezas.

Ponlo en práctica: Lee I Samuel 16: 7 e intenta ver a las personas a través de los ojos de Dios.

Ponlo en oración: Pide ayuda al Señor para mirar al corazón de las personas.
no solo su apariencia.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2018
¿Y ENTONCES…?
Heather Quintana
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2018

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