HBOOK007-pequeños800Llegó a cierto lugar y allí se quedó a pasar la noche, porque el sol ya se había puesto.

Tomó como almohada una de las piedras que había en el lugar, y se acostó a dormir.

Génesis 28:11.

Jacob engañó a su papá y a su hermano. Tuvo que irse de su casa. Caminó todo un día hasta el anochecer.

Entonces, paró para descansar y continuar el viaje al día siguiente. Tomó una piedra y la usó como almohada.

Jacob se sentía muy solo pero, cuando finalmente se quedó dormido, tuvo un sueño. Vio una escalera que lo conectaba con el Cielo. Entonces, ya no se sintió más solo. Dios estaba con él.

Cuando tú duermes, quieres tu propia almohada.

A algunos les gustan las almohadas altas; otros quieren que sean blanditas; pero a nadie le gustaría tener una almohada de piedra, porque sería incómoda y no podrían dormir. Es como el pecado, que también nos quita el sueño.

Tu almohada de piedra puede ser una discusión, una tentación, una enfermedad, un pecado. Dios todavía mantiene la escalera que te puede conectar con el Cielo. Ora y cuéntale a Dios cuál es tu almohada de piedra hoy.

Hablemos con Dios

Señor ayúdame a librarme de los pecados y a tener un sueño apacible. ¡Amén!

Meditaciones Matinales para niños pequeños

Hablemos con Dios

Por: Sueli Ferreira de Oliveira – Marta Irokawa

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