Se invoca la ley dominical, 27 de junio
Y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Mateo 24:9.
Al paso que el movimiento en favor de la imposición del domingo se vuelva más audaz y decidido, la ley será invocada contra los
que observan los mandamientos. Se los amenazará con multas y encarcelamientos; a algunos se les ofrecerán puestos de influencia y
otras ventajas para inducirlos a que renuncien a su fe. Pero su respuesta será… “Pruébesenos nuestro error por la Palabra de Dios”.
Los que sean emplazados [192] ante los tribunales defenderán enérgicamente la verdad, y algunos de los que oigan serán inducidos a
guardar todos los mandamientos de Dios. Así la luz llegará ante millares de personas que de otro modo no sabrían nada de estas
verdades.
A los que obedezcan con toda conciencia la Palabra de Dios, se les tratará como rebeldes. Cegados por Satanás, habrá padres
y madres que serán duros y severos con sus hijos creyentes; los patrones o patronas oprimirán a los criados que observen los
mandamientos. Los lazos del cariño se aflojarán; se desheredará y se expulsará de la casa a los hijos. Se cumplirán a la letra las
palabras de San Pablo: “Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”. 2 Timoteo 3:12. Cuando
los defensores de la verdad se nieguen a honrar el domingo, unos serán echados en la cárcel, otros serán desterrados y otros aun
tratados como esclavos…
En aquel tiempo de persecución la fe de los siervos de Dios será probada duramente. Proclamaron fielmente la amonestación
mirando tan solo a Dios y a su Palabra. El Espíritu de Dios, que obraba en sus corazones, les constriñó a hablar… Sin embargo,
cuando la tempestad de la oposición y del vituperio estalle sobre ellos, algunos, consternados, estarán listos para exclamar: “Si
hubiésemos previsto las consecuencias de nuestras palabras, habríamos callado”. Estarán rodeados de dificultades. Satanás los
asaltará con terribles tentaciones. La obra que hayan emprendido parecerá exceder en mucho a sus capacidades. Los amenazará la
destrucción. El entusiasmo que los animara se desvanecerá; sin embargo, no podrán retroceder. Y entonces, sintiendo su completa
incapacidad, se dirigirán al Todopoderoso en demanda de auxilio.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 665-667.

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