Devoción Matutina para Damas | Amelia

“Dolor es para el padre un hijo necio y gotera continua las contiendas de la mujer” (Prov. 19:13).

Nunca habíamos utilizado un GPS, pero cuando mi esposo, mi hermana y yo planificamos un viaje a Francia, pensamos que sería una buena idea llevar uno. Lo probamos, e inmediatamente decidimos que necesitaba un nombre. “Amelia” nos llevó a salvo al aeropuerto, y supimos que sería una gran aliada en nuestra aventura.
Cuando aterrizamos, saqué las guías, comprobé las distancias y anuncié adonde íbamos. En un principio, Amelia nos resultó útil, pero una vez que nos adentramos en la campiña en búsqueda de pequeñas iglesias rurales, nos planteó desafíos. Entre otras cosas, su acento francés era terrible. Ni Larry, ni Dana ni yo hablábamos francés, pero sí nos veíamos capaces de entender los nombres de las calles y de las ciudades. A menudo nos reíamos, cuando comparábamos las palabras que aparecían en la pantalla con sus instrucciones.
Amelia no solo resultó ser ininteligible, también era insistente. Si nos deteníamos para llenar el depósito de combustible, insistía en que hiciéramos un cambio de sentido para volver a la carretera. A veces parecía irritarse, y con un tono nasal repetía las instrucciones como si fueran gotas que caen: “Recalculando… recalculando…”. Drop… drop… drop. Su voz nos carcomía como la gota de agua que cae sobre la piedra.
En seguida nos dimos cuenta de que estaba programada para tomar la ruta más corta; no importaba si la vía era sinuosa o las calles estrechas. No nos conducía directamente hacia una autopista que nos permitiera ganar tiempo; en su lugar, nos decía: “Gire a la izquierda… Gire a la derecha”, mientras nos desviaba por pueblos. Drop… drop… drop. Aveces, disgustados con nuestro lento progreso, desconectábamos y seguíamos sin su ayuda.
Semanas después de regresar de Francia, Larry y yo hicimos el equipaje, cargamos el auto, encendimos a Amelia y nos dirigimos a Alaska. Cuando entramos en la autopista, Amelia anunció: “Maneje 2.026 kilómetros y gire a la izquierda”. Nos miramos el uno al otro con una sonrisa.
Mientras Larry y yo viajábamos en bendito silencio, me pregunté si las vidas de mis alumnos, de mis amigos y de mi familia serían más positivas si de vez en cuando yo, al igual que Amelia, limitara mi torrente de consejos e instrucciones y les permitiera encontrar su propio camino en la vida.
Denise Dick Herr

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR
Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
Lecturas Devocionales para Mujeres 2017
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