Lunes 28 de agosto 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Dos veces traicionado

“‘Aunque todos te abandonen -declaró Pedro-, yo jamás lo haré’. Poco después se acercaron a Pedro los que estaban allí y le dijeron: ‘Seguro que eres uno de ellos; se te nota por tu acento’. Y comenzó a echarse maldiciones, y les juró: ‘¡A ese hombre ni lo conozco!'” (Mateo 26:33, 73, 74, NVI).

Tara era la última persona de la que yo hubiera pensado que podría llegar a traicionarme. Ella era mi mejor amiga y también mi compañera de habitación aquel año. ¿Quién habría imaginado que escondía una grabadora bajo la cobija aquella noche en que nos sentamos a conversar? Debí haber sospechado que algo andaba mal cuando comenzó a hacerme preguntas acerca de mi novio. No debí haber contestado, pero mí novio y yo teníamos problemas y me pareció apropiado compartir mí frustración con alguien. Tara parecía tan comprensiva que le conté lo que sentía y ella me mostró su apoyo… ¡mientras grababa la conversación! ¿Qué hizo con la grabación? Se la llevó a mí novio. Me sorprendí mucho cuando él rompió conmigo, hasta que descubrí lo que había sucedido. Nunca me había sentido tan traicionada en mi vida.
A menudo se habla de cómo Judas traicionó a Jesús por treinta monedas de plata, pero esa misma noche otra persona lo traicionó también: Pedro. Horas antes de su arresto, Pedro juró: “Aunque todos te abandonen […], yo jamás lo haré”. Él había profesado más lealtad que nadie. Sin embargo, en la primera oportunidad que tuvo para mostrar su lealtad, negó conocer a Jesús, tal como Jesús había predicho, ¡y en el momento en que Jesús más lo necesitaba! Dos hombres. Dos actos de traición. Ambos cometieron el mismo error.
Pero mira cuán diferente terminaron sus historias. Cuando Pedro se dio cuenta de su error, se marchó a un lugar apartado y lloró. Tres días más tarde, cuando vio a Jesús nuevamente, nadó hasta la orilla para hacer lo correcto. Pedro llegó a ser un gran predicador y un líder de la iglesia primitiva. ¿Y Judas? Bueno, él también fue a un lugar apartado aquella noche, pero para ahorcarse.
Aquí vemos dos formas de reaccionar cuando nos damos cuenta de que hemos traicionado al Señor: darnos por vencidos o comenzar de nuevo. Piensa en cuánta gente podría haberse perdido si Pedro se hubiera rendido como Judas. Todos hemos fallado a Dios en algún momento, pero lo que hacemos después es lo que realmente importa. ¡No te des por vencido! Dios te perdona y te da la oportunidad de servirle nuevamente.
MH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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