La purificación del santuario, 28 de agosto
Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el
Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Daniel 7:13.
Después de su ascensión, nuestro Salvador empezó a actuar como nuestro Sumo Sacerdote. Pablo dice: “No entró Cristo en un
lugar santo hecho de mano, que es una mera representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora delante de
Dios por nosotros”. Hebreos 9:24 (VM).
Este ministerio siguió efectuándose durante dieciocho siglos en el primer departamento del santuario. La sangre de Cristo,
ofrecida en beneficio de los creyentes arrepentidos, les aseguraba perdón y aceptación cerca del Padre, no obstante lo cual sus
pecados permanecían inscritos en los libros de registro. Como en el servicio típico había una obra de expiación al fin del año, así
también, antes de que la obra de Cristo para la redención de los hombres se complete, queda por hacer una obra de expiación para [256]
quitar el pecado del santuario. Este es el servicio que empezó cuando terminaron los 2.300 días. Entonces… nuestro Sumo Sacerdote
entró en el lugar santísimo, para cumplir la última parte de su solemne obra: la purificación del santuario.—Seguridad y Paz en el
Conflicto de los Siglos, 473, 474.
La venida de Cristo como nuestro Sumo Sacerdote al lugar santísimo para la purificación del santuario, de la que se habla en
Daniel 8:14, la venida del Hijo del hombre al lugar donde está el Anciano de días, tal como está presentada en Daniel 7:13, y la
venida del Señor a su templo, predicha por Malaquías, son descripciones del mismo acontecimiento representado también por la
venida del Esposo a las bodas, descrita por Cristo en la parábola de las diez vírgenes, según Mateo 25—Seguridad y Paz en el
Conflicto de los Siglos, 479.
La purificación del santuario implica… una obra de investigación: Una obra de juicio. Esta obra debe realizarse antes de que
venga Cristo para redimir a su pueblo, pues cuando venga, su galardón estará con él, para que pueda otorgar la recompensa a cada
uno según haya sido su obra.—Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, 474.
En el día final del ajuste de cuentas, la posición, el rango o la riqueza no alterarán ni en el espesor de un cabello el caso de nadie.
El Dios que todo lo ve

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