28 de mayo 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Un túnel en la arena

“Si el Señor no me hubiera ayudado, yo estaría ya en el silencio de la muerte. Cuando alguna vez dije: ‘Mis pies resbalan’, tu amor, Señor, vino en mi ayuda” (Salmo 94:17,18).

Estábamos de campamento con los Conquistadores en la playa y el plan para la tarde era cavar un túnel en las dunas. Justo cuando empezábamos nuestra obra maestra, mi padre puso esta regla absurda: “Tienen que dejar siempre los pies afuera, que se vean”. Todo el mundo parecía molesto, porque ¡vaya con la regla de mi padre! No se puede cavar muy hondo si los pies tienen que verse. Convencida de que la ¡dea era aburrida y ridicula, me quedé mirando desde afuera, esperando mi turno.
Cuando al final me llegó el turno, me metí dentro del túnel lo más rápidamente que pude, pero las manos de mi padre se cerraron sobre mis tobillos inmediatamente. Seguí haciendo la mayor fuerza posible para avanzar dentro del túnel, enojada porque mi padre me sujetaba por los tobillos cuando, de pronto, ya no pude moverme más y todo se volvió negro. No podía respirar y algo muy pesado me empujó contra el suelo: el túnel había colapsado y yo estaba enterrada viva bajo una montaña de arena. Durante un momento me sentí aterrorizada pensando que Iba a morir pero, entonces, sentí las manos de mi padre agarrándome con firmeza. Tiró fuertemente de mí dos veces y, por fin, fui libre. Tosiendo para recuperar el aliento y expulsar la arena, me dejé caer en los brazos de mi padre. Todo el mundo se abalanzó a nuestro alrededor, preguntándome si había tenido miedo de morir. Cada vez que mi padre cuenta esta historia, recuerda que yo dije: “Cuando sentí las manos de mi padre, deje de tener miedo, porque sabía que me salvaría”.
Me gustaría poder decirte por qué la vida a veces cava túneles alrededor de nosotros, me gustaría poder explicarte por qué a veces somos aplastados por enormes cargas de dolor y sufrimiento; pero no puedo. No sé por qué tienes que pasar por ciertas pruebas, pero sí sé una cosa: cuando todo se derrumbe a tu alrededor, una manos te sujetarán. Dios tirará de ti y te liberará, de un modo u otro. Esto lo dice el Salmo 94, donde el autor admite que, sin la ayuda de Dios, ya estaría muerto. Cuando sus pies resbalaron, el Señor acudió en su ayuda. El amor de Dios todavía acude en tu ayuda y es lo suficientemente fuerte como para librarte de cualquier peso que pueda estar aplastándote. MH

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017
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