Martes 29 de agosto 2017 | Devoción Matutina para Adolescentes | Dos jardines*

“En seguida Jesús se fue un poco más adelante, se indinó hasta tocar el suelo con la frente, y oró diciendo: ‘Padre mío, si es posible, líbrame de este trago amargo; pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú'”
(Mateo 26:39).

De rodillas en el barro, recogió puñado tras puñado de arcilla y formó con entusiasmo los brazos, las manos, las piernas, los pies y la cara de un hombre. Su amor aumentó ante la vista de la más reciente y mejor de sus creaciones. “Este va a ser como nosotros -anunció a los ángeles-. Tendrá libertad para decidir”. Tan pronto como se inclinó para soplar aliento de vida en su nariz, sintió una mano en sus hombros; entonces se dio vuelta y vio el rostro de un ángel con el ceño fruncido en señal de preocupación: “¿Estás seguro? -preguntó-, ¿No es un riesgo darle libertad?”
Dejando al hombre de arcilla por un momento, Jesús tomó la mano del ángel y le dijo: “¿Quieres saber lo que va a pasar? Ven conmigo”. Caminaron hacia el mañana para ver un espectáculo fascinante. Los hijos de Adán cantando y riendo, alabando y adorando al Señor, juntos, con verdadero amor y devoción. El ángel jamás había visto nada tan hermoso. “Esta clase de amor solo puede darse cuando hay libertad -le explicó-, Pero, caminemos un poco más adelante”. Entonces, vieron una escena sombría: maldad, odio, guerra y hambre. “Esto también es el resultado de la libertad -le explicó Jesús, pacientemente-. Si quieren, mis hijos también pueden elegir mal; pero aún hay más, sigamos caminando”.
Era de noche. Un hombre estaba de rodillas, llorando y sudando lágrimas de sangre. El ángel se quedó sin aliento cuando lo reconoció.” ¡¡Eres tú!!”, dijo. Luego, vieron una colina, tres cruces, clavos y espinas, desnudez y vergüenza. El ángel tambaleó y cayó de rodillas. “¡Tú otra vez! -protestó-. ¡No!”
Regresaron al jardín. “¡No puedes hacer eso! -replicó el ángel-. ¡Morir por ellos! ¿Son dignos de tanto?” El Creador lo miró con una esperanzadora sonrisa y le respondió: “¡Sí! ¡Son mis hijos!”
Y así, Jesús se indinó de nuevo, sopló, y el hombre vino a la vida.
MH
*Adaptado del libro The Choice, de Max Lucado.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES 2017
FUSIÓN
Melissa y Greg Howell
Un punto de encuentro entre tú y Dios
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017

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