Resultado de las falsas visiones, 30 de mayo
Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. Mateo 7:19, 20.
Varios que viven aún* son escépticos, no tienen fe en los dones de la iglesia, ni fe en la verdad, ni ninguna religión. Se me mostró
que tal era el resultado seguro de las visiones espurias…
Satanás está procurando… decididamente introducir lo espurio… para apartar de la verdad.
El último engaño de Satanás consistirá en convertir el testimonio del Espíritu de Dios en algo ineficaz. “Sin profecía el pueblo se
desenfrena”. Proverbios 29:18. Satanás trabajará ingeniosamente, con métodos distintos e instrumentos diferentes, para desarraigar
la confianza del pueblo remanente de Dios en el testimonio verdadero. Introducirá visiones engañosas para descarriar, mezclará lo
falso con lo verdadero, y con esto fastidiará de tal modo a la gente que ésta tildará de fanático todo aquello que tenga que ver con las [163]
visiones; pero las almas sinceras, al establecer un contraste entre lo falso y lo verdadero, estarán capacitadas para distinguir entre
estos términos…
Constantemente surgirán situaciones que tenderán a provocar desunión y alejamiento de la verdad. Esta actitud de cuestionar,
criticar, denunciar y juzgar a otros, no es una evidencia de que la gracia de Cristo mora en el corazón. No produce unidad. Tal obra ha
sido llevada a cabo en el pasado por personas que pretendían poseer una luz maravillosa, cuando en realidad estaban profundamente
hundidas en el pecado…
No hay nada más perjudicial para los intereses del alma, para su pureza, para su verdadera y santa concepción de Dios y de las
cosas eternas y sagradas, que escuchar y exaltar constantemente aquello que no es de Dios. Esto envenena el corazón y degrada el
entendimiento. La verdad pura puede seguirse hasta su Fuente divina, al prestar atención a su influencia elevadora, refinadora y
santificadora sobre el carácter del que la recibe. El Autor de toda verdad oró a su Padre: “Mas no ruego solamente por éstos, sino
también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que
también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Juan 17:20, 21—Mensajes Selectos 2:88-90.

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