Martes 5 de septiembre 2017 | Devoción Matutina para Adultos | El rol del hogar cristiano

LA FAMILIA DE DIOS
«Lleven una vida que Dios considere digna. Pues él los llamó para que tengan parte en su reino y gloria». 1 Tesalonicenses 2: 12, NTV

LA RESTAURACIÓN y la grandeza de la humanidad empiezan en el hogar. La obra de los padres es el fundamento de todo lo demás. La sociedad se compone de familias, y será lo que la hagan las cabezas de familia. Del corazón «mana la vida» (Prov. 4: 23), y el hogar es el corazón de la sociedad, de la iglesia y de la nación. El bienestar de la sociedad, el buen éxito de la iglesia y la prosperidad de la nación dependen de la influencia del hogar.
La importancia y las oportunidades de la vida del hogar quedan de manifiesto en la vida de Jesús. El que vino del cielo para ser nuestro ejemplo y maestro pasó treinta años formando parte de una familia en Nazaret. Poco dice la Biblia acerca de esos treinta años. Durante ellos no hubo milagros notables que llamaran la atención del pueblo. No hubo multitudes que siguieran con ansia los pasos del Señor o que prestaran oídos a sus palabras. Y no obstante, durante todos esos años el Señor desempeñaba su misión divina. Vivía como uno de nosotros, compartiendo la vida del hogar a cuya disciplina se sometía, cumpliendo los deberes domésticos y asumiendo su responsabilidad. Al amparo del humilde hogar, participando de las experiencias de nuestra suerte común, «Jesús crecía en sabiduría, en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres» (Luc. 2: 52).
Durante todos esos años de retiro, la vida del Señor fluyó en raudales de amor y servicio. Su desprendimiento y su paciencia, su valor y su fidelidad, su resistencia a la tentación, su paz inagotable y su gozo eran una inspiración continua. Traía consigo al hogar un ambiente puro y agradable, y su vida fue como levadura activa entre los elementos de la sociedad. Nadie decía que había hecho un milagro; y sin embargo de él manaba virtud: el poder restaurador y vivificante del amor que fluía hacia los tentados, los enfermos y los desalentados. Desde temprana edad, servía directamente a los demás, de modo que cuando inició su ministerio público, muchos le oyeron gozosos.
Los primeros años de la vida del Salvador son más que un ejemplo para la juventud. Son una lección, y deberían alentar a todos los padres. […] No hay campo de acción más importante que el señalado a los fundadores y protectores del hogar. Ninguna obra encomendada a seres humanos entraña consecuencias tan trascendentales como la de los padres y madres.
Los jóvenes y niños de la actualidad determinan el porvenir de la sociedad, y lo que estos jóvenes y niños serán depende del hogar.— El ministerio de curación, cap. 28, pp. 239-240.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2017
DE VUELTA AL HOGAR
Elena G. de White
Lecturas devocionales para Adultos 2017

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