Jueves 6 de julio 2017 | Devoción Matutina para Jóvenes | “La Muerte Negra”

“Si ustedes escuchan atentamente la voz del Señor su Dios y hacen lo que es correcto ante sus ojos, obedeciendo sus mandatos y cumpliendo todos sus decretos, entonces no les enviaré ninguna de las enfermedades que envié a los egipcios; porque yo soy el Señor, quien los sana” (Éxodo 75:26, NTV).

El 6 de julio de 1348, el papa Clemente VI emitió una bula condenando la violencia contra los judíos, acusados de causar la Muerte Negra. Esta asoló Europa y mató a más personas en tres años que los nazis en seis: entre un cuarto y tres cuartos de Europa; de 25 a 60 millones de personas. Falleció media Londres; quizás un tercio de Inglaterra. Los muertos eran apilados en las calles, y los carros los llevaban para enterrarlos. En Avignon, en lugar de sepultarlos, eran arrojados al río Ródano. En un hospital de París se enterraban 500 cuerpos diarios. Nobles, siervos, señores y comerciantes fueron destruidos igualmente. Excepto los judíos.
Aunque infectados, proporcionalmente murieron muchos menos que del resto de la población. Por ello, las masas creían que ellos habían iniciado la peste contaminando el agua y el aire con veneno fabricado con arañas, lagartijas y corazones de cristianos, mezclados con hostia sagrada.
Por su estilo de vida, los judíos evitaron la peste mejor que otros. Las ciudades y los pueblos medievales eran inadecuados para vivir. Ciudades amuralladas para mantener fuera a los invasores eran masacradas por dentro por hordas de gérmenes.
Durante el cristianismo papal, se perdió la concepción bíblica de higiene bajo nauseabundas pilas de basura, desechos y desperdicios, a punto tal que no se podía caminar por las calles. Cerdos, gansos y patos deambulaban libres; roedores, también.
Mientras que los pobladores, reliquias en manos y con oraciones a los santos, eran diezmados, los judíos se mantenían sanos siguiendo las leyes divinas básicas sobre salud. Eran casi los únicos que leían las Escrituras, y los beneficios eran patentes.
El principio de salud bíblico fundamental es la limpieza, tradición que los judíos han seguido por milenios. Según la tradición rabínica, hay 613 mandamientos en la Torá. Exactamente 213 son médicos, la mayoría preventivos. La prevención de epidemias, la supresión de las enfermedades venéreas, el cuidado de la piel, reglas dietéticas, procedimientos sanitarios, reglas para la sexualidad y otras provisiones son algunos de los mejores principios de salud existentes.
Hoy, no solo tenemos los principios de salud bíblicos, sino también el legado de Elena de White. No necesitamos enfermar y morir por ignorancia. Sigue esos principios, y tendrás salud y vida. MB

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2017
UN DÍA HISTÓRICO
Pablo Ale – Marcos Blanco
Lecturas devocionales para Jóvenes 2017
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