Miércoles 9 de agosto 2017 | Devoción Matutina para Damas | La querida tia Agnes

“Corona de honra es la vejez que se encuentra en el camino de la justicia” (Prov. 16:31).

A menudo recordamos algunos de los profundos pensamientos que la tía Agnes compartió con nuestra familia. Al entrar en la novena década de su vida, su mente despierta siempre estaba analizando detalladamente cada cosa. Durante los años de la Gran Depresión, había aprendido frugalidad, y ahora basaba su decisión de si comprarse zapatos nuevos o no sobre si viviría lo suficiente como para usarlos.
Su actitud alegre brillaba aun cuando su salud decaía. Cuando iba al médico, su pérdida auditiva hacía que le fuera difícil escuchar todo lo que el médico le decía. Siempre terminaba la cita haciéndole la misma pregunta: “¿No le parece que estoy bastante bien, considerando la edad que tengo?” Cuando el médico respondía afirmativamente, ella se iba feliz. Cuando le preguntábamos qué le había dicho el médico, su respuesta siempre era: “Me dio un informe positivo”. Incluso en los meses en que su salud no era buena, daba la misma respuesta: “Me dio un informe positivo”.
La influencia de la tía Agnes en nuestras vidas y las de nuestros hijos llega hasta hoy. Su determinación de permanecer alegre y positiva a través de cada desafío que experimentó en sus 94 años de vida fue un ejemplo para todos. Pasó por tiempos extremadamente tristes, cuando perdió a sus dos hijos. Su tristeza personal le brindó una medida extra de amor por otros que pasaron por experiencias similares. Trabajó con su esposo, sepulturero, y era una fuente de consuelo para otros padres que perdían a sus hijos. Quizá fue al triunfar en las épocas negativas que ganó la fuerza y la gracia para ser de tanta bendición para quienes entraban en contacto con ella. Fue una mujer serena y modesta, que dio muchísimo a los demás. La herencia que nos dejó no será olvidada.
Los miembros de nuestra familia a menudo repiten algunos de los comentarios que hacía la tía Agnes. Nuestro comentario preferido, cuando nuestros hijos nos preguntan cómo nos fue en una cita con el médico, es: “Me dio un informe positivo”. Su memoria vive en cada uno de nosotros.
Todos tenemos el privilegio de desarrollar una relación cercana con nuestros tíos. Sus vidas tienen mucho que enseñarnos; y a menudo serán ellos quienes nos den esa palabra de aliento que necesitamos, y quienes creen recuerdos maravillosos. Las familias que recuerden a sus amados renovarán sus fuerzas y valor mediante este legado especial.
Evelyn Glass

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR

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