Mujeres 2013Los ojos que hoy me ven, no me verán mañana; pondrás en mí tus ojos, pero ya no existiré. Job 7:8

Recuerdo que cuando era niña y la energía eléctrica se iba en la ciudad, mi madre encendía una vela, y para quitarnos el temor que infunde la oscuridad en los niños, nos entretenía a mi hermano y a mí proyectando en la pared figuras que hacía con las manos y los brazos. Qué hermoso era ver salir de en medio de las tinieblas un conejo, una mariposa, un perro o una paloma con sus alas abiertas volando suavemente. Aquellas imágenes me transportaban a un mundo mágico en donde cada figura se transformaba en una historia maravillosa. Cuando recuerdo esto, pienso en la vida como un gran escenario en el que cada persona proyecta lo que es. Algunas están distorsionadas por la culpa, otras oscurecidas debido a pecados escondidos, y otras tantas sin vida por causa de traumas y frustraciones. Es posible que lo que tú veas en tu escenario no te guste. Puede ser que te des cuenta de que proyectas imágenes de ti que te muestran como una mujer incrédula, agobiada, indiferente y falta de empuje para enfrentar los retos. Si no estás satisfecha con la imagen que reflejas en el espejo ni con tu comportamiento, y deseas cambiarlos, únicamente necesitas acercarte a Dios. Él tomará tus manos y tu voluntad. Te ayudará a proyectar imágenes en las que te puedas ver como una mujer con salud mental y espiritual, contenta con la vida, valiente frente a las dificultades, abnegada y sensible. Recuerda en todo momento: “Mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús” (FIL. 4:19). Amiga, permite que Dios limpie tu escenario, y entonces toma su mano y comienza de nuevo. Ten la seguridad de que el Señor dirigirá su mayor obra maestra, que eres tú. Cuando veas transformada tu realidad, no podrás dejar de alabar al Señor, y además transmitirás ese mismo sentimiento a tantas mujeres y hombres que te observan. Te hago una invitación para que hoy comiences a proyectar la imagen de lo que realmente eres. Sé amable y cordial pase lo que pase, llénate de júbilo por las bendiciones recibidas y por todas las que vendrán. Dios permita que la imagen que proyectes irradie paz, bondad y amor. Si crees que es imposible, pregúntale a él, y te asombrará su respuesta. ¡Hazlo ya!

 

Lecturas Devocionales para la Mujer

Aliento para cada día

Por: Erna  Alvarado

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