Motivación:
¿Usted ya fue víctima de los chismes? ¿Ya estuvo chismeando? Piense sobre los efectos de unas palabritas sueltas. Es tan sencillo no tener algún tema interesante para hablar a no ser… de la vida ajena. Escuché algo que hizo un impacto en mí:

“Las personas inteligentes hablan de ideas, las personas comunes hablan de cosas y las personas mediocres hablan de otras personas” (dicho popular).

Una mujer difundió un chisme acerca de cierta persona que ella no conocía bien, pero le tenía envidia. Algunos días después todo el barrio sabía la historia. La persona que fue víctima del chisme quedó indignada y muy ofendida. Más tarde, la mujer que esparció el rumor descubrió que era todo mentira, se arrepintió, y fue a visitar a un viejo sabio para descubrir qué podía hacer para arreglar el daño.
—Vaya a la plaza principal —le dijo él—, compre una gallina y mándela a matar. Después, en el camino a su casa, suelte las plumas una por una en la calle.
Aunque sorprendida por el consejo, la mujer hizo lo que el sabio le indicó.
Al día siguiente, él le dijo: —Ahora vaya, recoja todas las plumas que dejó caer ayer y tráigamelas.
La mujer siguió el mismo camino, pero para su desesperación, el viento había dispersado las plumas. Después de buscar por horas, volvió con solo tres plumas en la mano.
— ¿Comprende, señora? —dijo el sabio—, es fácil soltarlas, pero es imposible recogerlas. Con los chismes también es así. No cuesta mucho esparcir un rumor, pero después que se esparce difícilmente se puede revertir completamente el daño.

Foco: Entender que cuando decimos chismes y criticamos a otros, como Santiago lo revela, estamos criticando a la ley y el Legislador.

Comprensión:
I. Juzgar al hermano (Santiago 4:11, 12).
Pregunta 1: ¿Cuál es el sentido de la expresión “Hablar mal los unos de los otros”? (4:11).
Pregunta 2: ¿Por qué Santiago compara la crítica a otros con la crítica a la ley y al Legislador?
II. La falibilidad de los proyectos humanos (Santiago 4:13-17).
Pregunta 3: ¿En qué consiste el pecado de la soberbia? (4,13, 16).
Pregunta 4: ¿Cuál es la salvaguarda contra la soberbia?
Debemos colocar planes y dádivas a sus pies en primer lugar, antes de planear lo que haremos.

Aplicación:
1. Vivir cada día como si Cristo volviera hoy.
2. La voluntad es un regalo de Dios, nadie tiene ganas por su propia cuenta, Dios nos regala la voluntad, cuando le concedemos el señorío de nuestra vida. Este es un asunto de todos los días. Cada día muero, dice Pablo.

Creatividad:
Ante el hecho de que la vida es breve, ¿cuáles deben ser nuestras prioridades, para invertir en cosas que son eternas?
Sin duda pasar tiempo con Dios es un asunto fundamental, pasar tiempo en servicio a Dios es un asunto que da sentido a la vida. El estudio diario de la Biblia y el servicio permanente e intencional, son formas de aprovechar el tiempo y prepararnos para la eternidad.

(1009)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*