“Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle” (Marcos 3:1,2). esús nació en una cultura de observadores del sábado. Desde Belén a Nazaret desde Capernaum a Jerusalén, adoró a Dios cada séptimo día con la gente que lo rodeaba. Pero no era un observador del sábado tradicional. Los rabíes habían desarro­llado largas listas de leyes sobre el sábado, y se esperaba que cada una de ellas fuera estrictamente observada. Se podía caminar solo cierta distancia, que se llamaba“jornada del sábado”,y nada más que eso.Tradicionalmente medía unos ochocientos metros. No se podía encender un fuego o cocinar sobre él, pero se podía usar un fuego para mantener caliente la comida,si ya estaba encendido antes de que comenzara el sábado. Había muchas, muchas leyes más a cerca de la observancia del sábado que eran parte de la vida de un judío en los días de Jesús. Según esas reglas y normas, Jesús no era un buen observador del sába­do. Siendo que él no respetaba las tradiciones y leyes humanas, se volvía a las Escrituras para que gobernaran su observancia del sábado.Y eso lo puso, regularmente, en conflicto con los líderes judíos.

(685)

DEJA UN COMENTARIO

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*