“Yo rogaré al Padre,y os dará otro Consolador,para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir,porque no le ve, ni le conoce, pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros,y estará en vosotros”(Juan 14:16,17). uando Jesús comenzó su ministerio, historias acerca de él se P difundían por el país. No pasó mucho tiempo antes que los siervos en las bodas de Caná repitieran su historia. Aún si no estaban seguros de quién era, estaban seguros de que había sucedido algo notable. -Los huéspedes se quedaron sin vino antes de que la fiesta terminara. ¡Era un escándalo vergonzoso! -explicó uno de los siervos. -Cuando se lo dijimos a esa señora, María, quien era parte de la familia o algo así -añadió otro siervo-, ella llamó a su hijo que viniera a la cocina. Yo pensé que lo enviaría corriendo a comprar más vino. -¡Pero no hizo eso! -interrumpió el primer siervo- Sencillamente nos dijo que hiciéramos lo que él nos dijera, y salió. Él nos dijo entonces que llenáramos los jarrones de vino con agua. Pensamos que estaba loco: ya había suficiente agua por allí. Pero, de todos modos, lo

esperando que nadie nos echara la culpa a nosotros por el error.

Libro Complementario - Escuela Sabática - Tercer trimestre 2014

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