Devoción Matutina Para Adolescentes | Lunes 03 de Abril del 2017


EL SONIDO SIN SONIDO

“Pasó el Señor, y un viento fuerte y poderoso desgajó la montaña y partió las rocas ante el Señor; pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto; pero el Señor tampoco estaba en el terremoto. Y tras el terremoto hubo un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego. Pero después del fuego se oyó un sonido suave y delicado” (1 Reyes 19:11,12).

Elegir en qué universidad estudiar fue uno de los dilemas más grandes que tuve en mi último año de secundaria. Toda mi vida había querido ir a Pacific Union College; incluso tenía un trabajo, un dormitorio y una compañera de cuarto esperándome allí. Pero entonces, visité Union College y me enamoré de esa universidad. Durante días le di vueltas en mi cabeza a las dos opciones: ¿Cuál sería más barata? ¿Dónde crecería más espiritualmente? ¿En cuál de las dos ciudades quería vivir? Y el dilema crecía, hasta que un amigo me dijo que simplemente escuchara la voz de Dios y él me dirigiría a la mejor decisión.

Esto me pareció un imposible, pero aun así lo intenté. Cada vez que resurgía el dilema, yo simplemente decía en alto: “Señor, dame la respuesta”. Todavía recuerdo el lugar donde estaba cuando, por primera vez, sentí la impresión de que Dios me susurraba: “Union College”. A medida que pasaban las semanas, me fui convenciendo de eso, hasta que se convirtió en una certeza. Lo bueno es que yo sabía que Dios me había ayudado a tomar aquella decisión.

¿Cómo suena la voz de Dios? Yo no lo sé, pero Elias sí lo sabía. Él tuvo un éxito tremendo en el Carmelo, cuando retó a los profetas de Baal. Ellos danzaron alrededor del altar de su dios todo el día, pero no descendió fuego del cielo; sin embargo, el altar de Elias, empapado y todo, fue consumido por fuego del cielo. De esa manera quedó vindicado Jehová como el único Dios verdadero. Después, cuando la malvada Jezabel amenazó con matarlo, Elias huyó para salvar su vida y acabó en una cueva. Allí oyó un viento fuerte, vio un terremoto y un fuego, pero Dios no estaba en ninguno de ellos. Entonces, Elias escuchó un susurro. En algunos idiomas, la palabra original se traduce como “un sonido sin sonido”. Y aquel sonido sin sonido era Dios. Y Dios le dijo a Elias que se levantara y volviera a casa.

A menudo oramos por algunas cosas y esperamos oír la voz de Dios como respuesta. Una forma de distinguir su respuesta es recordar cómo nos ha guiado él en el pasado. Sin embargo, cuando quieras escuchar a Dios piensa que, si hay mucho ruido en tu vida y mucho desorden en tu cabeza, casi seguro te será imposible distinguir

su voz. ¿Por qué no decides hoy reservar un espacio y un tiempo a solas y en silencio para estar con Dios y poder escucharlo.

=================
Narrado por: Esther Salgado
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017
Fusión
Por: Melissa y Greg Howell, Seth Pierce
===================
|| www.drministries.org ||
===================

(49)

Comments

Comentarios

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*