Devoción Matutina Para Adolescentes | Sábado 8 de Abril del 2017


ESPERA LO INESPERADO

“En una de las correrías de los sirios contra los israelitas, una muchachita fue hecha cautiva, y se quedó al servicio de la mujer de Naamán. Esta muchachita dijo a su ama: ‘SI mi amo fuera a ver al profeta que está en Samaría, quedaría curado de su lepra'” (2 Reyes 5:2,3).

No se me ocurre una ocasión en la que subestimé más a otra persona que el día en que un compañero coreano me “salvó la vida”. Era uno de esos días en los que todo iba bien pero, cuando llegué al aula y me senté en mi pupitre, comencé a mirar alrededor y me turbé. Todo el mundo tenía la nariz pegada al libro y eso, en sí, ya era bastante raro. Ninguna reyerta, ningún alboroto… Entonces, caí en la cuenta; agarré por el cuello a mi compañero y le grité en la cara: “¿¡Es hoy el examen final!?” Así era.

Yo no había estudiado nada de nada. El maestro dijo que haríamos el examen en grupos, pero eso no me ayudó a sentirme mejor porque mi grupo consistía en un tipo que se pasaba las clases durmiendo, un coreano que apenas hablaba mi idioma y otro muchacho que, al igual que yo, seguramente no había estudiado nada. Cuando empezamos a leer las preguntas, el coreano dijo: “Dejalme vel, pol favol”, y agarró el papel. Ante nuestro asombro, comenzó a escribir las respuestas y, luego, nos devolvió el papel diciendo: “Yo no sabel escribil pero sabel esas son lespuestas”. Resulta que el coreano se había memorizado las preguntas que el maestro había dado, de manera que podía reconocerlas y escribir las respuestas aunque no las entendiera. Resultado final: obtuvimos la mayor puntuación de la clase. Y todo gracias a un coreano que ni siquiera hablaba bien mi idioma, pero que se había pasado horas memorizando la materia.

A veces, la que más te ayuda es la gente de quien menos te lo esperas. ¿Te has dado cuenta de que la piel de Naamán se curó gracias a una sirvienta? Y cuando digo sirvienta, quiero decir esclava. Ella era una niña hebrea que había sido capturada y separada de su familia por el capitán Naamán y sus soldados. La última persona que uno esperaría que ayudara al capitán sería de esa niña. Pero resulta que ella tuvo compasión de él y le dijo que, si iba a visitar al profeta que había en su tierra, sería curado de la lepra.

Nunca pienses de nadie que es insignificante, porque no sabes si, tal vez, Dios utilizará a esa persona para algún propósito grande. Y eso también sirve para ti: no importa que no te sientas gran cosa, ten la mente siempre abierta, prepárate para esperar lo inesperado. Dios tiene algo especial reservado para ti.

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Narrado por: Esther Salgado
Lecturas Devocionales para Adolescentes 2017
Fusión
Por: Melissa y Greg Howell, Seth Pierce
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Category:

Adolescentes, Matutinas

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