Devoción Matutina Para Damas | Miércoles 05 de Abril del 2017


LA PRUEBA QUE SE REPITE UNA Y OTRA VEZ

“Me ha dicho: ‘Bástate [es suficiente y te capacita para hacer frente a cualquier problema] mi gracia [mi favor, mi bondad y mi misericordia], porque mi poder se perfecciona [se cumple y se completa] en la debilidad’. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Cor. 12:9).

Las explicaciones entre corchetes que he añadido a este versículo, tienen otro objetivo hacer que un texto familiar cobre vida. ¿Cuántas veces te has visto enfrentándote a una misma prueba una y otra vez? Yo, bastantes. Por ejemplo, con las cuatro operaciones de rodilla que sufriste entre 2007 y 2013. En más de una ocasión, me sorprendí preguntando a Dios: “¿Por qué a mí? ¿Por qué tengo que pasar cuatro veces por esta prueba? ¿Qué he hecho, para que esta dificultad se repita en mi vida con tanta frecuencia y con consecuencias tan dolorosas?” ¿Te resulta familiar? Creo que todas hemos andado por el camino de la duda y el desánimo cuando nos hemos enfrentado a una gran prueba, y más aún cuando esa prueba se repite una y otra vez.

El versículo de hoy ha sido mi brújula a lo largo de estos años. Cuando he tenido preguntas que hacer a Dios, estas palabras han orientado mi mente hacia estas verdades: Dios me ama, le importa lo que sucede en mi vida, es testigo de mi dolor y me dará cuanto necesito para enfrentarme a la prueba. Sé que es difícil de creer cuando estás haciendo frente a una situación difícil, especialmente, una sobre la cual no tienes control. Parece que Dios se ha olvidado de ti, que la vida te está derribando a golpes y que no hay lugar donde ir; parece que nadie te ayuda y que a nadie le importa. Pero a Dios sí le importa. Simplemente, tenemos que encontrar el rumbo. Como un barco perdido en el mar, necesitamos mirar la brújula de la Palabra de Dios y encontrar el camino de vuelta.

Por este motivo, en cada intervención quirúrgica, cada día de dolorosa rehabilitación, e incluso ahora que lucho contra un dolor diario, resultado de las múltiples operaciones en mis rodillas, puedo decir con seguridad: “Dios es mi fortaleza, y su fuerza se multiplica en mi debilidad”. ¡Aleluya!

Heather Dawn Small

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Narrado por: Alba Charris
Lecturas Devocionales para Damas 2017
Vivir en su amor
Por: Ardis Stenbakken & Carolyn Rathbun Sutton
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Matutinas, Mujer

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