Jueves 11 de septiembre
EL SÁBADO DESPUÉS DE LA RESURRECCIÓN
Muchos cristianos guardan el domingo en vez del sábado, justificándose en que Cristo resucitó en ese día. Sin embargo, no hay nada en el Nuevo Testamento, incluyendo los pasajes sobre la resurrección, que enseñe que el domingo debe reemplazar al sábado. Al contrario, el Nuevo Testamento muestra que Cristo deseaba que el sábado se guardara incluso después de su resurrección.
¿Qué tiene para decir Mateo 24:20 acerca del sábado en los años posteriores a la resurrección de Jesús?
Las palabras de Cristo en Mateo 24:20 muestran que, en el año 70 d.C., unos cuarenta años después de su muerte, el sábado debía ser considerado tan sagrado como siempre lo había sido. La conmoción, la agitación, el temor y el viaje necesarios para huir de Jerusalén serían inapropiados para un día sábado.
¿Qué otras evidencias podemos encontrar en el Nuevo Testamento que muestran que el séptimo día permaneció sagrado luego de la resurrección de Cristo? Hech. 13:14, 42; 14:1; 17:1, 2; 18:4.
Para los discípulos, ir a la sinagoga era lo que asistir a la iglesia sería para nosotros hoy: una de las mejores formas de observar el sábado. Esto puede verse especialmente en la vida del apóstol Pablo, quien habitualmente se encontraba presente en los servicios de culto de la sinagoga los días sábado. Era su costumbre, siguiendo el ejemplo de Jesús (Hech. 17:2). Aunque era el apóstol a los gentiles y el campeón de la justificación por la fe, Pablo solía ir a la sinagoga los sábados, no solamente para predicar a los judíos sino, también, para santificar el día sábado.
Cierto sábado, luego de culminar el servicio de la sinagoga, los gentiles le rogaron a Pablo que les predicara el evangelio. El apóstol podría haberlos invitado a escucharlo el siguiente día, domingo, pero esperó una semana. “El siguiente día de reposo [sábado] se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios” (Hech. 13:44). Estos textos proveen una evidencia poderosa de que la iglesia del tiempo de los apóstoles no consideraba en absoluto que el primer día de la semana hubiera reemplazado al séptimo.
¿De qué modo podemos mejorar nuestra comunión con el Señor en su santo día? Al mismo tiempo, ¿de qué manera el guardar el sábado nos puede ayudar a ser cristianos más compasivos, amantes y afectuosos?
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