Diálogo Bíblico | Jueves 15 de marzo 2018 | Ahorro e inversión | Escuela Sabática

Jueves 15 de marzo
AHORRO E INVERSIÓN
Las hormigas trabajan para almacenar provisiones para el invierno (Prov. 6:6-8). Es sabio considerar sus caminos cuando ahorramos dinero en forma sistemática para un propósito específico. El sentido de ahorrar es tener disponibilidad de recursos para nuestros gastos cotidianos o nuestras necesidades en lugar de gastar o acumular el dinero que ganamos. Administrar dinero requiere sabiduría, la elaboración de un presupuesto y disciplina. Si todo lo que hacemos es ahorrar para nosotros mismos, estamos hurtando las posesiones de Dios en vez de administrarlas.
“El dinero gastado en forma innecesaria es una pérdida doble. No solo desaparece el dinero, sino también las ganancias potenciales. Si lo hubiéramos reservado, podría haberse multiplicado en la tierra por medio de ahorros o en el cielo al dar […]. El ahorro es una disciplina que desarrolla autoridad sobre el dinero. En lugar de dejar que el dinero nos lleve a donde nuestros caprichos se inclinen, asumimos el control” (R. C. Alcorn, Money, Possessions and Eternity [Dinero, posesiones y la eternidad], p. 328).
Lee Proverbios 13:11; 21:5; y 13:18. ¿Qué palabras prácticas hay aquí para nosotros que pueden ayudarnos a afrontar mejor los problemas financieros?
Los mayordomos ahorran para las necesidades familiares e invierten en el cielo cuando administran los recursos de Dios. No se trata de cuánto poseemos, sino de establecer un plan de administración bíblico, cualquiera que sea nuestras situación financiera. Debiéramos ser prudentes a la hora de ahorrar para las necesidades de la familia. A fin de minimizar cualquier pérdida, debemos dispersar el riesgo (Ecl. 11:1, 2). Trabajar en esa minimización antes que en nuestras necesidades (Prov. 24:27) y luego buscar asesoramiento profesional (Prov. 15:22) son dos herramientas exitosas en este modelo. A medida que se satisfacen las necesidades y la riqueza aumenta, debemos acordarnos de “Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas” (Deut. 8:18).
El modelo de inversión más seguro para el mayordomo de Dios es invertir en “el reino de los cielos” (Mat. 13:44). No hay recesión, riesgos, ladrones ni crisis de mercado. Es como tener un monedero o billetera que nunca se desgasta (Luc. 12:33). Al aceptar a Cristo se abre la cuenta, y la devolución del diezmo y el dar ofrendas son depósitos. Es decir, por más que necesitamos ocuparnos de nuestras cosas mundanas y terrenales aquí, como pagar las cuentas, debemos mantener siempre nuestro enfoque en las verdades eternas.
Lee 2 Corintios 4:18. ¿Cómo podemos mantener esta verdad siempre delante de nosotros mientras que al mismo tiempo vivimos como administradores responsables aquí?
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