Diálogo Bíblico | Jueves 2 de noviembre 2017 | La Ley y el Pecado | Escuela Sabática

Jueves 2 de noviembre
LA LEY Y EL PECADO
A menudo escuchamos decir que, en el Nuevo Pacto, la Ley ha sido abolida, y luego se citan versículos que supuestamente sostienen esta idea. Sin embargo, la lógica detrás de esa declaración no es muy sólida, ni tampoco su teología.
Lee 1 Juan 2:3 al 6, y 3:4; y Romanos 3:20. ¿Qué nos enseñan estos versículos sobre la relación entre la Ley y el pecado?
Hace algunos siglos, el autor irlandés Jonathan Swift escribió: “Pero ¿diría alguien que si una ley del Parlamento excluyera las palabras beber, engañar, mentir, robar de la lengua inglesa y de los diccionarios, a la mañana siguiente todos nos despertaríamos siendo temperantes, honestos y justos y amantes de la verdad? ¿Es esto una consecuencia razonable?”–J. Swift, A Modest Proposal and Other Satires, p. 205.
De la misma manera, si la Ley de Dios ha sido abolida, entonces ¿por qué la mentira, el asesinato y el robo siguen siendo pecaminosos o malos? Si se cambió la Ley de Dios, la definición de pecado también debería haber cambiado. O, si la Ley de Dios fue abolida, el pecado también debería abolirse, y ¿quién cree en eso? (Ver además 1 Juan 1:7-10; Sant. 1:14, 15.)
En el Nuevo Testamento, se manifiestan tanto la Ley como el evangelio. La Ley muestra lo que es el pecado; el evangelio apunta al remedio para ese pecado, que es la muerte y la resurrección de Jesús. Si no hay ley, no hay pecado; y entonces, ¿de qué somos salvos? El evangelio tiene sentido solamente en el contexto de la Ley y de su validez permanente.
A menudo, oímos que la Cruz anuló la Ley. Eso es bastante irónico, porque la Cruz muestra que la Ley no puede ser abrogada ni cambiada. Si Dios no abrogó, y ni siquiera cambió la Ley antes de que Cristo muriera en la Cruz, ¿por qué lo haría después? ¿Por qué no se deshizo de la Ley después de que el hombre pecó, para así ahorrarle a la humanidad el castigo legal que causa la violación de la Ley? De ese modo, Jesús nunca habría tenido que morir. La muerte de Jesús muestra que, si la Ley pudiera haber sido cambiada o abrogada, debería haberse cambiado o abrogado antes de la Cruz, no después. Por ende, no hay nada que demuestre más la validez permanente de la Ley que la muerte de Jesús, muerte que se produjo precisamente porque no se podía cambiar la Ley. Si la Ley hubiera podido cambiarse para hacer frente a nuestra condición caída, ¿no habría sido eso, para el problema del pecado, una mejor solución que el hecho de que Jesús tuviera que morir?
Si no hubiera ninguna ley divina contra el adulterio, ese acto ¿causaría menos dolor y daño a los que son víctimas de él? ¿En qué medida tu respuesta te ayuda a entender por qué la Ley de Dios sigue vigente? ¿Cuál ha sido tu propia experiencia con las consecuencias de violar la Ley de Dios?

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