Jueves 24 de julio
CRISTO NOS DA VIDA ETERNA
Debido a nuestros pecados, merecemos morir. Pero Cristo tomó nuestro lugar en la cruz y pagó la sentencia de muerte que pesaba sobre nosotros. ¡Qué maravilloso intercambio! Él, que era completamente inocente, tomó sobre sí nuestra culpa y recibió nuestro castigo para que nosotros, que somos totalmente pecadores, pudiéramos ser declarados inocentes. Por medio de él, en lugar de perecer, recibimos vida eterna. Cristo murió “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:15).
Algunos piensan que, aun después de aceptar a Cristo como nuestro Salvador personal, la promesa de vida eterna recién será válida después de la segunda venida. Sin embargo, la promesa de salvación está expresada en tiempo presente: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36). Todo el que cree en Cristo “tiene vida eterna” ahora, “y no vendrá a condenación” en el día final, sino que “ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24). Incluso si morimos y descansamos en la tumba, este descanso temporario no nos quita la realidad de la vida eterna.
Cuando Jesús llega a ser nuestro Salvador, nuestra vida adquiere un significado completamente nuevo, y podemos disfrutar una vida más rica y plena. “Yo he venido”, dijo Jesús, “para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10). En lugar de los placeres mundanos transitorios, que nos hartan sin satisfacernos en verdad, él nos ofrece una vida totalmente diferente, llena de satisfacción inagotable en él. Esta nueva vida abundante incluye todo nuestro ser. Jesús realizó numerosos milagros para restaurar la vida física de muchas personas; pero, sobre todo, él quería darles una vida espiritual renovada, limpia del pecado, y llena de fe en él y de la certeza de la salvación.
¿Qué metáfora usó Jesús para expresar los resultados de aceptarlo? ¿Qué significa eso en nuestra vida diaria práctica? Juan 6:35, 47-51.
Medita en el concepto de vida eterna. No es solo una existencia imperecedera, sino sobre todo una vida bendecida y feliz en amante comunión con Dios en la Tierra Nueva. Aunque todavía estamos viviendo en este mundo, ¿cómo podemos comenzar a disfrutar, aunque sea parcialmente, lo que significa tener vida eterna?
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