Lunes 10 de marzo
CONOCIMIENTO Y EXPERIENCIA — Parte I
La información era un componente del mensaje de Jesús que no se podía reemplazar. La información sola no puede transformar; sin embargo, cada transformación incluye información. Ciertamente, los conceptos no poseen poder inherente para iniciar cambios; el Espíritu de Dios, obrando en los corazones humanos, constituye el elemento necesario para la conversión,
Lee Juan 16:7 al 14. ¿Qué dice Jesús aquí que nos ayuda a comprender cuán limitado es el conocimiento intelectual para comprender y experimentar el verdadero cristianismo?
El conocimiento bíblico junto con el Espíritu de Dios constituyen la combinación espiritual que transforma a las personas y a las sociedades. El discipulador necesita esforzarse, con fe y estudio, por tener ambos elementos.
El cristianismo tiene en alta estima la inteligencia, el pensamiento y la imaginación. La existencia de pensamiento razonado en todas las Escrituras, el tremendo respeto ofrecido a los maestros dentro del judaísmo, la invalorable atención que los escribas dedicaban a conservar los escritos antiguos, todo testifica de la importancia del conocimiento.
El cristianismo no es una fe irracional. No obstante, ciertos sectores del cristianismo han elevado la emoción, los sentimientos y la experiencia por sobre el conocimiento. Esta manera de pensar declara que lo que la gente cree tiene poca importancia, porque la experiencia sola ya es significativa. La obediencia y la adherencia a verdades específicas se consideran como de importancia relativa; la emoción y la excitación religiosa llegan a ser la vara de medir para una espiritualidad genuina.
La existencia de las Escrituras contrarresta esta fascinación por la experiencia. La experiencia sin el conocimiento llega a ser un misil sobrecargado y sin dirección. Inversamente, el conocimiento sin experiencia está muerto o llega a ser legalista. Los verdaderos líderes cristianos comprendieron la necesidad de cultivar ambos elementos tanto en ellos mismos como en aquellos a quienes están discipulando.
Piensa en todas las buenas razones que tienes para tu fe. Al mismo tiempo, ¿qué lugar ha jugado la experiencia? ¿Por qué necesitamos ambas?

http://escuelasabatica.es/ Escuela Sabática 2014

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