Lunes 11 de mayo
LA VIDA DE ORACIÓN DE JESÚS
Algunas de las muchas ocasiones en que Jesús oró están registradas solo en Lucas. Nota los siguientes incidentes que muestran a Jesús en oración durante grandes momentos de su vida:
1. Jesús oró en su bautismo (Luc. 3:21). “Se estaba abriendo ante él una era nueva e importante. De una manera más amplia, estaba entrando en el conflicto de su vida” (DTG 85). No se atrevió a comenzar esa era más amplia de su ministerio público –que finalmente lo llevaría a la cruz del Calvario− sin oración.
2. Jesús oró antes de elegir a los doce discípulos (Luc. 6:12, 13). Ningún líder elige a sus seguidores al azar. Pero, Jesús no estaba simplemente eligiendo seguidores: estaba eligiendo seguidores que se identificaran completamente con su persona y su misión, y las comprendieran. “Su cargo era el más importante al cual hubiesen sido llamados alguna vez los seres humanos, y únicamente el de Cristo lo superaba” (DTG 258).
3. Jesús oró por sus discípulos (Luc. 9:18). El discipulado demanda un compromiso absoluto con Jesús, y una comprensión de su identidad. A fin de que los Doce pudieran saber quién era él, Jesús “oraba aparte” y, después de eso, los desafió con la pregunta vital: “¿Quién decís que soy?” (Luc. 9:20).
4. Jesús oró antes de su transfiguración (Luc. 9:28-36) y obtuvo para sí la segunda afirmación del Cielo de que él era el “Hijo amado” de Dios. Las pruebas vividas hasta entonces y las que vendrían no podrían cambiar la estrecha afinidad entre el Padre y el Hijo. La oración también resultó en que los discípulos vieron con sus “propios ojos su majestad” (2 Ped. 1:16).
5. Jesús oró en Getsemaní (Luc. 22:39-46). Esta es la oración más importante en la historia de la salvación. Aquí tenemos al Salvador vinculando al Cielo con la Tierra y estableciendo, al hacerlo, tres principios cruciales: la primacía de la voluntad y el propósito de Dios; el compromiso de cumplir esa primacía aun con el riesgo de sangre y muerte; y la fortaleza para vencer cada tentación a lo largo del camino del cumplimiento del propósito de Dios.
6. Jesús oró, entregando su vida en las manos de Dios (Luc. 23:46). En sus palabras finales sobre la cruz, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, Jesús nos presenta el propósito máximo de la oración. Al nacer o al morir, ante enemigos o amigos, mientras dormimos o estamos despiertos, la oración debe mantenernos permanentemente vinculados a Dios.
¿Qué te dicen estos ejemplos acerca de tu vida de oración?

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