Lunes 23 de septiembre
La lluvia temprana y la tardía
En la Biblia, se usa el agua para representar al Espíritu Santo. Isaías dice: “Yo derramaré aguas sobre el sequedal […] mi Espíritu derramaré sobre tu generación” (Isa. 43:3). El profeta usa el paralelismo. La segunda frase del pasaje explica la primera. Joel también usa el simbolismo del agua. Dios promete regar los campos de Israel, y declara: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne” (Joel 2:28). Jesús también representa al Espíritu Santo con el agua (Juan 7:37-39).
¿Cuáles son los símbolos que los siguientes textos usan para indicar el derramamiento del Espíritu Santo? Joel 2:21-24, 28-32; Sant. 5:7, 8. ¿Cómo debemos entender lo que significan?
En tiempos bíblicos, se araba y sembraba en el otoño, después de la lluvia temprana, que hacía que las semillas germinaran. La lluvia tardía caía a fines de la primavera, y llevaba los frutos a la maduración. La cebada y el trigo se cosechaban en la primavera, seguido por la cosecha de las frutas en el verano y el otoño.
Dios usa los símbolos de la lluvia temprana y la tardía de dos maneras. La lluvia temprana del Espíritu cayó sobre los discípulos en Pentecostés a fin de iniciar la misión cristiana. La lluvia tardía será derramada sobre la iglesia del tiempo del fin para completar su misión. “Lluvia temprana” también es la obra diaria del Espíritu de Dios que convence, instruye y da poder a cada creyente. La “lluvia tardía” describe la dotación especial del Espíritu Santo sobre la iglesia justo antes de la venida de Jesús.
“Bajo la figura de la lluvia temprana y tardía que cae en los países orientales al tiempo de la siembra y la cosecha, los profetas hebreos predijeron el derramamiento de la gracia espiritual. […] El derramamiento del Espíritu en los días de los apóstoles fue el comienzo de la lluvia temprana, y gloriosos fueron los resultados. […]
“Pero, cerca del fin de la siega de la Tierra, se promete una concesión especial de gracia espiritual, a fin de preparar a la iglesia para la venida del Hijo del Hombre. Este derramamiento del Espíritu se compara con la caída de la lluvia tardía, y los cristianos han de elevar sus peticiones al Señor de la mies ‘en la estación tardía’, en procura de este poder adicional” (HAp 45).

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